Libertad y Soledad (Marilisa Fiorina)

Libertad y Soledad
(Marilisa Fiorina)

La anarquía es la negación de la autoridad de cualquier tipo, esto es afección y soledad.
L. Ferre[1]

Estar sola, liberada del yugo de la vida colectiva. Este es el sistema más lógico para ser verdaderamente libre de las convenciones, de la dependencia y de las extorsiones de los demás. Solo la soledad es lo que hace que el individuo realmente entienda. Cada día somos víctimas de la hipocresía, recitamos continuamente las reglas de la etiqueta burguesa: “gracias… discúlpame… lo siento”. Otros adulan, juzgan, critican. Otros deciden por nosotros, otros viven de nuestras debilidades, otros nos engañan, otros nos roban, otros, siempre otros, usurpan nuestras vidas.

Son ellos quienes nos aman, quienes nos odian, quienes nos traicionan, nos roban nuestros pensamientos, palabras, vida. Sería lógico dejarlos a todos, huir física y mentalmente a una verdadera isla de soledad, autosuficiente y valiente. ¿Valiente? Valiente porque es difícil, porque somos incapaces de vivir realmente solos, porque necesitamos contacto con otros para expresar nuestros sentimientos, para realizarnos, incluso para la simplificación de nuestras acciones.

Es difícil para un individuo, débil, incluso psicológicamente inseguro, prescindir de la amistad, el amor y la solidaridad. Y luego, claramente, la vida en soledad parecería monótona porque, como siempre, nuestras emociones, nuestras aventuras, surgen de otros, evolucionan entre otros.

Hay otra soledad, quizás más comprendida, más respetada naturalmente, que la del ermitaño. Es cuando ya no te sientes parte de estos otros, cuando ya no participas en su modo de vida, haciendo un mundo aparte de ellos en el que ya no cuentan, del cual ellos están excluidos. Es cuando ya no aceptas su amor, su benevolencia, su hipocresía – y tu soledad se convierte en libertad, rebelión, desafío abierto a la sociedad.

Los individualistas anarquistas están solos, su vida se encuentra fuera de las reglas impuestas por otros. Eligen a las personas que les agrada tener cerca, para escuchar. A los demás los consideran como si no existieran o como enemigos. Los individualistas viven más allá de los muros de la sociedad – pero no como aquellos expulsados. Son fugitivos mentales, en lugar de físicos, y su soledad es amada, es la realización de su pensamiento libre.

 

(Traducido del italiano por Stephen Mariettadesde Il Diverso # 1, primavera de 1978)

 

[1] Léo Albert Charles Antoine Ferré (1916 – 1993) fue un cantautor, pianista y poeta francés que se definió a sí mismo como anarquista. (N.T)

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