Sobre las Dos Anarquías (Renzo Novatore)

Sobre las Dos Anarquías
(Renzo Novatore)

El pensamiento social saturado con la dinámica revolucionaria que irradia el concepto social-político de los comunistas libertarios irrumpe a través de la profundidad universal del dolor humano para entrelazarse en un abrazo casi monista con el otro concepto espiritual psíquico más elevado y más amplio del individualismo anarquista que anhela la definitiva y radical anarquía.

Pero dado que la Anarquía es un “absoluto final” en plena armonía con el infinito ideal y el comunismo, una transición “relativa” de jurisperimentación social hacia el empirismo económico -por lo tanto preludio y promesa pero no la armonía musical de la epopeya completa y final- sucede que los hijos exuberantes de las dos corrientes teóricas del devenir social continúan otra vez conteniendo el uno al otro, tempestuosamente o serenamente, el patrimonio filosófico-espiritual de la anarquía pura. Es el antiguo dualismo que, cubierto por una aparente lógica, todavía deambula en el círculo vicioso donde el carrusel del dogma y de la utopía gira sobre e infausto eje del sueño, que la verdad deforma y transfigura la vida.

Y es de este círculo vicioso donde ninguno de los dos lados se ha atrevido audazmente a salir, que quiero liberarme definitivamente para sumergirme en el baño de una nuevo sol.

El anarquista que aspira al comunismo y el individualista que aspira a la anarquía no se dan cuenta de que todavía están apretados, violentamente, entre las cepas de la sociología castradora y entre las facetas del humanismo, que es una viscosa mezcla de no voluntad individual y moralidad pseudocristiana.

Quien acepta una causa social, colectiva y humana no se encuentra en la anarquía pura del libre instinto virgen y original del antropocéntrico inasimilable y negador.

Yo –Anárquico e individualista- no quiero y no puedo casarme con la causa del comunismo ateo, porque no creo en la elevación suprema de las multitudes y, por lo tanto, niego la realización de la Anarquía entendida como una forma social de coexistencia humana.

La anarquía está en los espíritus libres, en el instinto de los grandes rebeldes y en las almas grandes y superiores.

La anarquía es el íntimo misterio animador de las incomprendidas singularidades, fuertes porque solas, nobles porque tienen el coraje de la soledad y el amor, aristócratas porque desdeñosas de la vulgaridad, heroicas porque contra todos.

Néctar para el ego psíquico es la anarquía y no el alcohol sociológico para la colectividad.

Anarquista es el que se niega a todas las causas para el placer de su vida irradiada por la interior intensidad del espíritu.

***

Ni porvenir y ni humanidad, ni comunismo y ni anarquía que valga la pena el sacrificio de mi vida. Desde el día en que me descubrí, me he considerado a mí mismo como META suprema.

Ahora, envuelto en la parábola ascendente de mi espíritu libre y libertador, suelto las riendas de la pura desnudez del instinto para flotar sobre del arco –inspiración sociológica ideal- que agrega y une el utopismo dogmático de las dos pálidas anarquías soñadas para glorificar –entre el contraste de los vientos y las fiestas del sol- a la egoarquía y al potente señorío de mí mismo.

Más allá del puente trágico del superhombre de Nietzsche, veo un vértice aún más libre y fosforescente en el que ningún hombre-dios alguna vez celebró su nacimiento o su pascua de resurrección.

Por sobre todo los pueblos y la humanidad, vive y palpita el absurdo y sublime misterio del ÚNICO indefinido.

Yo irrumpo entre la tenebrosa oscuridad de esta sombría noche, donde grita la tormenta de las ideas y los vientos del pensamiento rugen, para pues sobrevolar más allá de los brazos antelucanos del amanecer y, en medio de la ardiente llama del sol meridiano, divinarme en una palpitación voluptuosa y Dionisíaca del instinto amoralista y vital en el que la luz del espíritu y la pasionalidad del sentimiento están embriagadas en las vírgenes y salvajes fuentes de la sangre y la carne.

***

El placer es, antes que nada, una forma especial de sentir la vida.

Para el hombre superior y de sentir elevado existe el sublime placer del dolor y la profunda tristeza de la felicidad. Zarathustra que, a través de la dolorosa y sublime soledad de las cumbres, busca, con avidez, el fino placer del saber, y encuentra la divina locura; Jules Bonnot que, a través del “Crimen” y del “Delito” sublima la voluntad del Único que, más allá del Bien y del Mal, asciende hacia el cielo del Arte heroico del vivir y del morir; Bruno Filippi que se aniquila en el esfuerzo titánico, que reivindica el derecho del “Yo” contra las restricciones sociales de las viscosas colectividades burguesas y plebeyas, son las gemas radiosas que componen la guirnalda libertaria de mi amoralismo vital, asimismo los protagonistas de mi tragedia espiritual.

Yo en la vida busco el placer del espíritu y lujuriosa voluptuosidad del instinto. Y no me importa saber que estas tengan sus raíces perversas entre las cuevas del bien o entre los vortiginosos abismos del mal. Yo asciendo, y en el ascender encontraré el trágico rayo de mi destino, la vida y el amor se curvaran en mi boca torcida para pues seguirme en la turbina suprema donde el Arte glorifica los fuertes e incomprendidos rebeldes que la moral vitupera y condena, que la ciencia llama locos y que la sociedad maldice.

***

Soy, por lo tanto, el instinto liberador. Con una sola oreja escucho el rugido de mi espíritu liberador que canta la canción épica y triunfal de  la victoria final.

Toda la ARCHIE ha caído rota. Ahora me amo y me exalto, me canto, me glorifico. Mis viejos sueños han encontrado descanso en la piel blanca y olorosa de las mujeres. El alma ardiente y pagana de mi poeta desprejuiciado se refleja con voluptuosidad es sus perversos ojos donde los espíritus del Placer y el Mal bailan la danza más insensata. Solo el brillo de las estrellas, el fluir de los ríos, el murmullo del bosque, dicen algunas cosas de lo que vive en mí. Quien no entiende las extrañas sinfonías de la naturaleza no puede entender las bandas sonoras de mis sórdidas canciones.

***

Lo mío no es un pensamiento o una teoría, es un estado de ánimo, un modo particular de sentir. Cuando siento la necesidad de poner definitivamente en libertad mis Centauros y mis furiosos sementales, será en torno a mí una loca orgia de amor y de sangre, porque yo soy –lo siento- lo que los habitantes de los pantanos morales de la sociedad llaman “delincuente común”.

***

¿Loco? ¡Como lo desees! Los seres normales nunca han disfrutado mis simpatías. Entre los hombres, los que más amo son los “delincuentes” del Pensamiento y la Acción (Artistas, Ladrones, Vagabundos, Poetas).

Entre las mujeres amo las pervertidas. Las amo vestidas de azul en las puestas de sol de la tarde. Las amo vestidas de rojo entre el amanecer rubio, las amos desnudas y perfumadas en la cama del amor, las amo vestidas de blanco en su pequeño lecho de muerte.

Pobres, pequeñas, grandes, hermanas mías a quienes siempre he amado y poseído. ¡Las amo! ¡Las amo! ¡Las amo!

Díganme a mí o a mis hermanas vivientes, o a mis hermanas que fallecieron: ¿Quién de ustedes fue la más famosa, la más grande, la más pervertida?

¡Ah, recuerdo, recuerdo!
¡Clara fuiste tú!…
¿Pero ahora dónde estás?
Te conocí una vez a través del Jardín de las Súplicas de Octavius Mir[a] beau. ¡Te conocí y te amé! Tu eres la criatura más extraña y refinada, la más romántica y profundamente humana y cruel que ha sido capaz de sentir finamente la vida y exquisitamente amor entre el angustioso gemido de los torturados y el perfume de las flores. Cuando pienso en correr, enloquecer y leer, bajo el preludio rubio del dorado crepúsculo, encontrar un plato verde de sangre y hacer un casamiento para entregarme al abrazo más profundo de amor, me siento exaltado por la admiración por ti.

Ah, romántica y refinada criatura, como sabes penetrar el milagro divino de las flores y cómo el perfume sensual del Tallitro chino te enseña a sublimar…

Sólo una gran lujuriosa y una gran pervertida como usted podría incluso oír, incluso entre el angustioso y terrible grito de los torturados, la voz fuerte y poderosa de la naturaleza instintiva que grita: “¡Ámense!… ¡Ámense unos a otros!… ¿Te gustan las flores? ¡No hay nada más que el Amor de verdad! Y lo entiendo y lo siento, oh Clara, tu amor pecaminoso y amoral, maldito y abominado por la pureza castrada de la moral de los castos y de los hombres. Lo siento loco e impetuoso que se eleva desde las profundidades subterráneas del instinto, para rebotar –con armonía musical de ansiedades y de misterios no convencionales y soberbios ante el bárbaro y cruel espectáculo de los sacrificios humanos y para celebrar el supremo y vigoroso latido de ALEGRÍA más dolorosamente profundo, resonante en el corazón sangrante de la vida más trágica y plena.

***

Oh perversa heroína del Ottavio Mir[a] beau, y te sublimo y te canto porque soy el bárbaro canto del Mal.

Sobre las dos Anarquías de la razón y del bien, levanto –gloriosa y triunfante- la bandera de la anarquía del instinto y el mal.

Al di sopra delle due anarchie
de Vértice, La Spezia, 21 de Abril 1921

(Extraído de la publicación Fuego -revista anárquica, nihilista e individualista-; N°1, año 2018)

 

 

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