Anarquismo, Individualismo y Max Stirner (Anónimo)

Anarquismo, Individualismo y Max Stirner
(Anónimo)

Tras una pausa de unos años, se ha reanudado el ataque al egoísmo consciente de Max Stirner. Ahora, un tal Roger P. Clark (1) ha escrito un libro titulado “El egoísmo de Max Stirner” en el que argumenta como alguien que “alguna vez simpatizó bastante con el individualismo”, pero que ahora tiene la cabeza clavada en el cubo de la basura del “anarquismo social ”. El resultado es un rechazo del “egoísmo metafísico” como una “superstición infundada”.

No me propongo ocuparme aquí de las objeciones filosóficas más abstrusas que forman una gran parte de la acusación del Sr. Clark. Para hacer esto correctamente, necesitaría una respuesta casi tan larga como su libro. Por lo tanto, por el momento me limitaré a algunas de sus opiniones sobre la relación de Max Stirner con el anarquismo y el individualismo.

Sin embargo, antes de hacerlo, vale la pena señalar que el Sr. Clark no duda en resucitar algunas viejas castañas filosóficas al exponer su caso. Uno de ellos es la noción “infundada” de que Stirner, a pesar de sus explícitas desmentidas, concibió su ego como un “Absoluto” (el Sr. Clark busca agregar impresión a su acusación al describirla como “el absoluto místico”). Y rechaza de su compañero crítico R.W.K. Paterson (2) la negación de esto al afirmar que “esto es lo que hace Stirner cuando eleva el ego a una realidad independiente contraria a su lugar objetivo en el curso de la naturaleza”. Después de semejante pieza de desconcierto, no me sorprende en lo más mínimo que pueda atribuir algún “significado racional” al “misticismo tradicional” …

Al igual que el Sr. Paterson, en su obra mucho más profunda “El nihilista egoísta: Max Stirner”, Roger P. Clark afirma que el egoísta consciente debe querer que todos los demás sean supinos y serviles para poder aprovecharlos mejor. Al hacerlo, ignora, entre otras cosas, la afirmación de Stirner – “Quien para existir tiene que contar con la falta de voluntad de los otros, es sencillamente un producto de esos otros, como el Señor es un producto del siervo. Si la sumisión llegara a cesar sería el fin de la dominación”(3).

Pero, ¿por qué el egoísta no debería disfrutar probando su fuerza contra un oponente digno o disfrutar de la compañía de amigos fuertes y astutos? Es realmente asombroso cuán rápidos son los moralistas para fijar sobre los egoístas un nuevo imperativo categórico: ¡que deben vivir de acuerdo con la concepción judeocristiana de lo que debe ser un egoísta! El propio Stirner se deshizo de esta particular puerilidad de la siguiente manera:

“El egoísta, ante el cual los humanistas se santiguan con espanto, no es más que un fantasma, como el diablo; no es más que un espantajo y una fantasmagoría de su cerebro. Si no estuviesen hechizados ingenuamente por la vieja antítesis del bien y del mal, a la que han dado respectivamente los nombres de humano y de egoísta para rejuvenecerla, no habrían cocinado al pecador encanecido en la caldera del egoísmo, y no habrían zurcido una pieza nueva a un vestido viejo”(4).

El Sr. Clark reconoce que Stirner es anarquista, pero cree que su anarquismo es del más “inconsistente y contradictorio tipo”. Esto se debe a que parece que, si bien Stirner rechaza la dominación sobre el individuo por parte del Estado, “todavía acepta la conciencia autoritaria”. El Sr. Clark identifica “autoridad” con cualquier forma de dominación y, por lo tanto, cuando Stirner dijo que “el poder es derecho(5)”, es inmediatamente condenado como autoritario.

Pero la autoridad no es lo mismo que el poder, ni todas las formas de dominación descansan en la autoridad. El poder autoritario domina principalmente por medio de la lealtad que exige a quienes creen en él y lo apoyan. La autoridad es, por tanto, poder legitimado. Un poder, como dijo una vez Enzo Martucci, “que todos deben adorar y servir aunque posean la energía y la capacidad para derrocarlo”. Si bien es cierto que importa si algunos individuos intentan convertirse en autoridades frente a otros individuos, el impulso natural de ser dominante frente a otros no me parece que importe tanto. De hecho, como observó James L. Walker en su ‘La Filosofía del Egoísmo’, “si la vigilancia es el precio de la libertad, ¿quién negará que la tendencia, dentro de los límites egoístas, a alguna invasión es la creadora de hecho y el sustento de la vigilancia? Los filósofos vaporizadores y no-Egoístas colocarían la tolerancia sobre una base de sentimiento de banco de nubes y tratarían de recompensar con bellas palabras de elogio a los hombres a quienes se puede persuadir de que renuncien a cualquier ventaja que puedan tomar de los demás. Como los predicadores que imaginan el placer del pecado e instan a la gente a abstenerse de él, sus intentos son inevitablemente inútiles”.

Para mí, el egoísmo de Max Stirner no tiene nada que ver con si sus puntos de vista encajan o no con la concepción de otra persona de una utopía “anarquista”. Es cierto que, como todavía era, en cierta medida, el niño de su época, sus ideas no están del todo libres de especulaciones utópicas. A este respecto, aunque por razones muy diferentes, estoy de acuerdo con el Sr. Clark en que Stirner era “demasiado optimista” acerca de que sus “asociaciones de egoístas” se universalizaran. Pero tales especulaciones son solo espuma sobre los fundamentos de su filosofía y, para los anarquistas-individualistas realistas que viven en el aquí y ahora, pueden considerarse con seguridad como de mero interés histórico. Lo importante de su magnífica defensa del individuo frente a la autoridad es su valor como arsenal intelectual del que pueden apropiarse quienes, como yo, consideran interminable el conflicto entre lo individual y lo colectivo.

El señor Clark intenta contrarrestar el egoísmo stirneriano invocando ciertos caprichos de Arthur Koestler sobre los “holones(6)” o “sistemas autorreguladores que muestran tanto las propiedades autónomas de los totales como las propiedades dependientes de las partes”, una especie de versión filosófica de la etapa del mago “ahora lo ves y ahora no lo ves”. También se refiere a las mistificaciones colectivistas de Lewis Mumford, el ecologismo de moda de Murray Bookchin y la descabellada “filosofía del organismo(7)” de A.N.Whitehead. Después de todo esto, no es sorprendente que concluya afirmando que Hegel y su “plenitud(8)” “parecen estar justificados”. Por supuesto, ninguna de estas profundidades está expresada con detalles concretos, pero, entonces, uno no espera que los proveedores de sueños sociales y los defensores del “fantasma de Dios” se rebajen a cosas tan mundanas. No estar de moda lo suficiente como para ver mérito en el nominalismo radical de Stirner es, obviamente, suficiente terreno a los ojos del Sr. Clark para que uno sea rechazado como “supersticioso”, pero veremos quién ríe el último…

¡El anarquismo es un individualismo, no un socialismo!

De Minus One #38
1977

(1) El autor del libro mencionado es John P. Clark y no Roger. J.P Clark (1928-actualidad) es oriundo de Nueva Orleans Sus intereses incluyen el pensamiento dialéctico, la filosofía ecológica, la ética ambiental, la teoría anarquista y libertaria, el imaginario social, la crítica de la dominación, la filosofía budista y taoísta, la teoría de la transformación social y la crisis de la Tierra. Su libro ‘El Egoísmo de Max Stirner’ se publicó en 1976. (Nota de Traducción)

(2) Ronald William Keith Paterson (1933-actualidad) filósofo escocés; se desempeñó como catedrático en el departamento de educación de adultos y el departamento de filosofía de la Universidad de Hull. Sobre Stirner escribió el libro ‘El Egoísta Nihilista: Max Stirner’ en 1971. (Nota de Traducción)

(3) El Único y Su Propiedad, Max Stirner. Cita tomada de la edición de Libros de Anarres, traducción de Pedro González Blanco. (Nota de Traducción)

(4) Ibíd.

(5) Max Stirner señala: “Pero mi propiedad no es una cosa, puesto que las cosas tienen una existencia independiente de Mí; sólo mi poder es mío. Este árbol no es mío; lo que es mío, es mi poder sobre él, el uso que Yo hago de él.
Pero ¿cómo se pervierte la expresión de mi poder sobre las cosas? Se dice, Yo tengo un derecho sobre este árbol, o bien, es mi legítima propiedad. Si lo he adquirido, es por la fuerza. Se olvida que la propiedad sólo dura mientras el poder permanece activo; o más exactamente, se olvida que el poder no existe por sí mismo, sino por la fuerza del Yo, y no existe más que en Mí, el poderoso. Se exalta el poder, como se exaltan otras de mis propiedades (la humanidad, la majestad, etc.) al ser para sí (Fürsichseiend), como si tuvieran existencia, de manera tal que sigue existiendo aun cuando haya dejado de ser mi poder. Así, transformado en fantasma, el poder es el derecho. Ese poder inmortalizado no se extingue ni siquiera con mi muerte, es transmisible (hereditario).
Así pues, en realidad las cosas pertenecen al derecho, no a Mí”. (Nota de traducción)

(6) Un holón es algo que es a la vez un todo y una parte. La palabra fue empleada por Arthur Koestler en su libro El espíritu de la máquina. La frase to hólon, es la traducción griega de la palabra latina universum, en el sentido de “el todo”, “la totalidad”. (Nota de traducción)

(7) La filosofía del proceso, también ontología del devenir, procesimo o filosofía del organismo identifica la realidad metafísica con el cambio. En oposición al modelo clásico de cambio como ilusorio (como argumenta Parménides) o accidental (como argumenta Aristóteles), la filosofía del proceso considera el cambio como la piedra angular de la realidad, la piedra angular del ser considerado como un devenir. (Nota de Traducción)

(8) Hegel pretende desarrollar la totalidad del saber, de la conciencia y del espíritu. La conciencia en su plenitud saber absoluto y universal. Esta conciencia es “yo” y, a través de su despliegue, de- viene conciencia del espíritu del mundo como totalidad. (Nota de Traducción)

Un comentario sobre "Anarquismo, Individualismo y Max Stirner (Anónimo)"

  1. Aunque este artículo está firmado a lo anónimo, me parece que adivinando por el tono del articulo, tanto como que fue escrito para la revista d “Minus One”, yo diría que este artículo fue escrito por el genio y fundador d Minus One, Sidney E. Parker. Especialmente fin, en cual menciona como Novatore, que la Anarquía no es una forma social, si no una forma de individualismo/individualidad y lo hace CLARO que no tiene que ver nada con el conformismo comunista/cristiano de los @ncoms y esos otros “anarquistas” izquierda-conformistas.
    En sus últimas días, Sidney E. Parker dejo d usar la casilla de “@narcho” en que rechazaba el ideal de la peña anarquista conformista como son los ancoms, ancaps y sindicalistas.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s