ORGULLO… ¿DE QUE CLASE? (León darío)

ORGULLO…¿DE QUE CLASE?
(por León Darío)

¿En que extraña cabeza puede entrar el orgullo de vivir con la luz cortada y con la única iluminación de unas velas encendidas? ¿En que mente enferma puede encontrarse el orgullo de «adulterar» la leche con el agua para que los niños de la familia tengan toda la semana? ¿O «estirar» un paquete de macarrones durante varios días por no poder hacer más y que unos padres se queden sin probar bocado para que sí puedan hacerlo los más pequeños? (estas ahora citadas fueron mis circunstancias personales desde que ingresé en este mundo hasta ya desarrollarme en la adolescencia, circunstancias perfectamente extrapolables por entonces y hoy día a la realidad de millones de familias) ¿Dónde se ha visto el hacer de una forma de vida y presumir como «working class» el soportar a un déspota, psicopático y mierdecilla de encargadillo que se vale de su puesto de «responsable» para hacer de sicariato del patrón o del mando superior inmediato?, ¿el tener que tragar polvo entre las cuatro paredes de una fábrica llegando a casa consumido física y psicológicamente, o tener que funcionar con la velocidad de un robot y con la energía justa para cenar y meterse en una cama? Esto para los comunistas, los anarco comunistas y demás desviados mentales y masoquistas es el «orgullo de clase», el «working class» y el «Proletarian Pride» del que tanto presumen en sudaderas, camisetas y demás parafernalia. Orgullosos y vanidosos ellos son, de vivir en grandes colmenas, en hacer vida entre pandillas callejeras, drogadicción, casas de apuestas en cada esquina, narcopisos, …Para el comunista, tanto «dialéctico» como anarquista tu eres su compañero mientras compartáis esta nefasta situación…para ti quizás algo temporal e incluso accidental y con el objetivo de poder evolucionar y avanzar, en este caso toda una forma de vivir para el todo orgulloso de tener en su presente y futuro ese desvarío que llaman «conciencia de clase»… cualquier tipo de atisbo evolutivo como el mudar con la familia a una casa en el campo en donde los más pequeños, ¡o uno mismo! puedan vivir lejos de la inseguridad, de las drogas, de las pandillas, de la contaminación, de la insalubridad urbanita en definitiva… serán considerados por el «orgulloso proletario» como una traición, como un aburguesamiento; son quienes visten igual, como harapos , son los «revolucionarios» de barra de bar cutre y botellín, los de parque y porro, los panfletarios que reproducen eslóganes, los que conceptúan como tu «hermano proletario» a un tío a miles de kilómetros de distancia por el mero hecho de manejar una carretilla elevadora como la que manejas tu; aunque «tu hermano» sea un individuo entregado a una vida de drogas y consumo de prostitución. Quizás tu también manejes una máquina al exacto ritmo de un robot, tengas que enfrentarte al encargadillo de mierda, y llegues agotado a casa con la justa y precisa energía de entrar en la cama y dormir, todo por «deberes de familia» o subsistencia personal, pero en tu fuero interno lo interiorizarás como si de las labores de un prisionero en un campo de forzados se tratase, no sólo no te identificas en modo alguno con el «orgullo» de tus compañeros sino que trabajarás por tu propia revolución que es una revolución digna y gratificante de la que si que estar orgulloso, una revolución hacía el auto desarrollo y la potencialización personal en donde en todo momento esté la ruptura de esas cadenas de las que los demás hacen no sólo una forma de vida sino un orgullo… ¿de que clase…?

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