Zo d’Axa

Zo d’Axa (1864 – 1930) fue un anarquista individualista francés defensor del ilegalismo y el terrorismo anárquico, es decir, la propaganda por el hecho. Su apodo Zo d’Axa -que significa, al parecer, vivo mordiendo en griego- lo da a conocer cuando en 1981 funda el periódico En Dehors (‘de fuera’) de carácter anarco-individualista con el epígrafe: ‘fuera de la ley y de toda escuela’. Poseedor de una prosa rebelde, satírica y caustica fue un gran intérprete del pensamiento de Max Stirner. Con los años, y aún vivo, quedaría poco a poco, olvidado. No obstante, Zo d’Axa fue un referente teórico importante del individualismo anarquista de su época – un gran artista de la pluma sin reglas.

Sus palabras tenían veneno, en 1896 en su texto ‘Nosotros’ publicado en En Dehors, dice: “Seguimos nuestro camino, individuos, sin la Fe que salva y ciega. Nuestro disgusto con la sociedad no engendra en nosotros convicciones inmutables. Luchamos por la alegría de la batalla y sin ningún sueño de un futuro mejor. ¡Qué nos importa el mañana que no vendrá en siglos! ¡Qué nos importan nuestros sobrinos nietos! Estamos fuera de todas las leyes, de todas las reglas, de todas las teorías, incluso anarquistas; es a partir de este instante -de inmediato-que queremos rendirnos a nuestra pena, a nuestros arrebatos, a nuestra dulzura, a nuestras rabias, a nuestros instintos, con el orgullo de ser nosotros mismos”.

Nacido en París un 28 de mayo de 1864, su nombre de pila era Alphonse Gallaud, y era miembro de una de las familias más prestigiosas de Francia, contando entre sus miembros con navegantes, altos funcionarios, artistas y escritores.

Dejó la escuela para buscar aventuras en el ejército colonial, que pronto abandonó en compañía de la esposa de su oficial al mando. Vivió en Bélgica, donde comenzó su carrera como escritor, pero pronto se exilió a Italia, en 1889, donde trabajó como crítico de arte. Ahí dirigió un diario ultra-católico y se dedicó a seducir a las mujeres de su entorno[1]. Según un mito popular, durante su estancia en Italia Zo d’Axa dudó entre convertirse en anarquista o en religioso misionero, cuando fue acusado (equivocadamente, aducía) de insultar a la Emperatriz de Alemania, y se convirtió al anarquismo debido al proceso legal al que se le sometió[2]. Pasó los años siguientes siendo perseguido de un país a otro por la policía, antes de aprovechar una amnistía general para regresar a Francia

Amnistiado por su deserción, regresó a Francia en 1889 y en 1891 comenzó la publicación de su primer periódico, «L’Endehors». Aunque se negó a llamarse a sí mismo anarquista, la revista fue un punto focal para los anarquistas de fin de siglo, y sus violentos ataques contra el orden establecido le valieron a, así como a los otros editores de «L’Endehors», tiempo en prisión. Por escribir un artículo “pornográfico” sobre el lesbianismo de una princesa Bonaparte, sería multado. Luego, en apoyo a Ravachol, Zo d’Axa inició una campaña para recaudar fondos para las familias de los presos – fue detenido el 22 de abril de 1892 e imputado por el delito de asociación con delincuentes.

El diario siguió apareciendo en su ausencia y, cuando fue puesto en libertad, “L’Endehors” publicó otro artículo juzgado ofensivo por las autoridades. En lugar de volver a la cárcel, Zo d’Axa abandonó Francia y se dirigió a Holanda, Alemania, Italia, donde presenció un juicio de anarquistas, siendo nuevamente arrestado y deportado a Francia donde pasó 18 meses en la prisión de Marsella.

En De Mazas a Jerusalén, Zo d’Axa narra su periplo personal –desde su primer encarcelamiento hasta su liberación más de dos años después–, arremete contra gobiernos y magistrados –la judicatura es uno de sus blancos predilectos–, denuncia la explotación burguesa y explica el sentido de su lucha.

“Y así seguimos, como malinterpretados, como extranjeros, y esto es así tanto aquí como allá, está en todas partes que somos extranjeros.
¿Por qué? Porque no queremos recitar nuevos catecismos y sobre todo, no queremos aparentar creer en la infalibilidad de las doctrinas”
(De Mazas a Jerusalén, 1895).

Inició una última revista, “La Feuille”, que alcanzó notoriedad cuando patrocinó a un burro como candidato a la Cámara de Diputados: ¡Así que voten electores! ¡Voten! El parlamento emana de ustedes. Las cosas son así porque deben ser, porque no pueden ser de otra manera. Conformen la Cámara a su imagen y semejanza. Un perro regresa a su vómito. Vuelvan ustedes a sus diputados…. (El es el elegido, La Feuille, 1898)

Pero en 1900 ya estaba harto de la política y de Francia, y abandonó el país. Viajó por el mundo, visitó México, Canadá y los Estados Unidos, donde conoció a la viuda de Gaetano Bresci (el asesino del rey italiano Humberto I), antes de regresar a Marsella, Francia.

En Marsella, el 30 de agosto de 1930, se suicida dándose un tiro en la cabeza.

Los adeptos a la conspiración no tienen necesidad de esperar un lejano futuro mejor, conocen un medio seguro para arrancar la alegría de inmediato:
¡Destruir apasionadamente!
(Zo d’Axa)

Fuentes:
Anarchist Library (página web)
Marxist.org (página web)
La Pasión del Ego, ediciones Gazakia (folleto)
Recuerdo de un proscrito (libro)

[1] Bertaut, Jules (2007). Paris 1870-1935. Vincent Press. p. 131

[2] Everett, Marshall (2003). Complete Life of William McKinley and Story of His Assassination. Kessinger Publishing.

Textos en español:

Un medio seguro para arrancar alegría de inmediato: DESTRUIR APASIONADAMENTE (1892)
14 de julio sangriento (1892)
Sin una meta (1895)
En las alas (1895)
Niñas (1895)

La Detención / Historia de Bandidos (1895)
Nosotros (1896)
El caso del perro (1896)
El trabajador honesto (1898)
No más que idiotas (1898)

El es el elegido (1898)

Textos sobre Zo d’Axa en español:

Un espíritu libre (Juan Giménez García)