Editoriale (Dardi #10)

Editoriale
(Dardi #10)

Io non ho ucciso Umberto. Io ho ucciso il Re. Ho ucciso un principio.
Gaetano Bresci

Il mondo ha gli occhi della catastrofe. Esso si mantiene e sprofonda in una serie di recrudescenze: pestilenze che si propagano, guerre che si diffondono, carestie che aumentano per intensità e frequenza. Lo spettro della morte vaga nel circostante, minacciando di chiudere in modo definitivo, questo cerchio infernale.

Più il tempo passa, questo aberrante tempo dell’attesa, più il disastro in corso colonizza ogni passo della vita quotidiana. E se finora, apparentemente, le nefaste conseguenze del capitalismo estrattivo compromettevano la quiete e la salubrità di luoghi distanti dallo sguardo del cittadino europeo, adesso anche la soporifera civiltà democratica non può più evitare di fare i conti con un tappeto colmo di sporcizia al punto tale da cominciare a imputridire. Milioni di essere umani e animali sono sacrificati all’altare del dominio attraverso schiavitù, avvelenamenti e orrori perpetrati con armi sempre più complesse e sofisticate. Se ciò avviene, per lo più, è grazie al possesso di quegli elementi fossili o minerali provenienti dai meandri della terra. Senza carbone, gas, petrolio, uranio e metalli rari la macchina della morte si fermerebbe; senza questi elementi, che non hanno niente del verde natura, ma sono coperti dalla tonalità del rosso sangue, il sistema tecnico non sarebbe in grado di funzionare. Il dominio però non è riducibile solo ai suoi dispositivi tecnici. Esso ha bisogno di riprodursi: di cementarsi nelle menti, di darsi forza nelle braccia e nella fatica che gli permettono di perpetrarsi inesorabilmente. Questa riproduzione abitudinaria non esisterebbe se non fosse per i rapporti sociali esistenti, forgiati su quei modelli e concetti quali l’autorità, la religione, il patriarcato, il razzismo, il nazionalismo e l’antropocentrismo, solo per citarne alcuni.

Il progresso è la massimizzazione dei possibili nella tetra realtà dello sfruttamento di ogni risorsa che possa incrementare la ricchezza di alcuni contro la povertà di tantissimi. La realtà che ci invade è un campo di battaglia fumante, costellato da cadaveri e mondi sfigurati. Le pale eoliche di cento metri di altezza non fanno che estendere e decorare la mostruosità in corso di costruzione, distribuita su una rete elettrica che non rinuncierà mai al carbone e al nucleare. Ogni trovata tecnica per rimediare ai disastri già perpetrati non fa che aggiungere nuove contraddizioni a quelle precedenti. Opporre un’idea di mondo altro non significa aiutare il sistema a riprodursi divenendo meno inquinante e inquinato, ma nella continua elaborazione di un pensiero e di un agire in grado di farlo crollare.

E allora che altro si potrebbe fare se non interrompere questo processo. Ciò che è avvenuto alcuni mesi fa in Francia è indicativo di cosa potrebbe voler dire sabotare il progresso tecnico. Nelle città di Crolles, Bernin e Grenoble, il 4, il 5 e il 13 di aprile alcuni ignoti sabotarono tre centrali di trasformazione della linea elettrica che alimentava i complessi industriali dove si trovano importanti aziende high-tech, tra cui in particolare la STMicroelectronics e Soitec, produttrici di semi-conduttori e chip elettronici. Questi oggetti sono fondamentali per la produzione di gran parte dei dispositivi tecnologici, la cui filiera industriale si trova già al momento in crisi, a causa delle difficoltà nei rifornimenti, da quando il commercio internazionale ha dovuto fare i conti con le disposizioni degli stati contro il Covid.

Ma come si diceva prima gli oggetti sono fortificati dai rapporti sociali che li sottendono e da esseri umani in carne ed ossa che li producono e li fortificano.Vale la pena ricordarlo: non sono solo i mezzi tecnici responsabili di genocidi e orrori, ma anche tutte quelle persone in mimetica o giacca e cravatta che gli adoperano o ne permettono il funzionamento. È anche per questo che due anarchici il 7 maggio 2012 a Genova spararono alle gambe di un dirigente dell’Ansaldo Nucleare. Anche per questo uno di quei due anarchici vorrebbe esser sepolto vivo dallo stato in regime di 41bis. Niente di meglio d’altronde ci si potrebbe aspettare da un sistema fondato sulla tortura…

E ora che si vorrebbe propinare come soluzione il nucleare verde, la sommatoria di energie e non la propagandistica sostituzione, quanto è stata nitida e veggente quell’azione, in un mondo dominato dall’economia di guerra?

Chi ha mandato un pacco regalo a Leonardo il 27 giugno a Roma probabilmente non si è dovuto neanche sforzare troppo per arrivare alle stesse inevitabili conclusioni, dato il notevole sforzo che l’azienda compie per rifornire coi suoi aerei da guerra gli eserciti di mezzo mondo.

di Dardi#10

Meditación Sobre el Trabajo (Han Ryner)

Meditación Sobre el Trabajo
(por Han Ryner)

Ley natural, el trabajo, porque mi cuerpo tiene necesidades materiales que sólo los productos del esfuerzo satisfarán. El trabajo que mi razón aprueba es el que me defiende contra el hambre, contra el frío y la intemperie. El resto es social y detestable. El resto es servidumbre artificialmente forjada.

Todo trabajo natural es trabajo manual. Muchos trabajos manuales no son ya, desde hace mucho, trabajos naturales: el joyero o el forjador de cañones no son necesidades humanas.

El espíritu -objetará alguien- tiene también necesidades naturales. Está, pues, justificada la existencia de una clase de trabajadores no manuales.

La única necesidad natural de nuestras potencias intelectuales, es el ejercicio. Como el cuerpo del niño, el espíritu tiene siempre necesidad de movimiento. Cada uno de sus movimientos, si no se le recarga y se le liga a locuras, es una alegría. El espíritu no quiere nada mejor que ser activo, de una actividad de juego.

No hay necesidad de obreros especiales para dar al espíritu ocasiones de jugar. El trabajo moderado de mis miembros es para él noble excitación y abundante materia. El espectáculo de la naturaleza, el ensueño solitario, la conversación amistosa: tales son las necesidades primarias de mi inteligencia. El arte, por medios ingeniosos, reproduce lo que he visto, fija lo que he soñado; la ciencia se dedica a hacer inteligible el detalle; la filosofía crea el universo y lo hace flotar en no se sabe qué dulce mentira de luz. Arte, ciencia, filosofía, sois voluptuosidades, no trabajos. Mientras yo murmuro las brumosas meditaciones de mi poema, mientras canto sus solares certidumbres; mientras agrupo los hechos en leyes prudentes o construyo el vestigio de un sistema: soy un hombre que juega, no un hombre que trabaja. Yo sé; hay espíritus pobres que investigan en el cansancio y engendran gimiendo. Si el dolor sobrepasa al placer, obran fuera de su gusto y de su vocación. Que nos ahorren sus abortos y sus gemidos. Los jugadores nobles y ardientes no faltarán nunca.

A ellos como a los otros, la naturaleza les ha impuesto necesidades que solo el trabajo manual puede satisfacer. ¿No les ha provisto también de manos como a los demás? Filósofos, artistas, sabios ¡Oh! no somos nosotros los que debemos quejarnos. Nuestro esfuerzo será pagado más ricamente que el esfuerzo de nuestros hermanos. Con el alimento nos traerá mil pensamientos fecundados y reguladores.

Las gentes pretenden que la vida es corta y que no se podría ser a la vez un trabajador manual y un gran intelectual. Esas mismas gentes pierden en los salones y en las intrigas más tiempo y fuerza de lo que la naturaleza exige para alimentarles. Lo que es demasiado absorbente para permitirnos trabajar con nuestras manos, no es la obra, es la ridícula ambición. Una obra maestra se sueña tras el arado, y se nota la tarde y se escribe el invierno. Se es dorado por el trigo que se ha cosechado, iluminado por el sol que se ha bebido. Se levanta, en la primavera, altivo como la montaña que limita mi horizonte. O, fluido y cargado de reflejos que se conmueven, se ensancha como el río que bordea mi campo.
¡Ah! sí, quiero que los ociosos conozcan mi nombre y lo aplaudan; si, envidioso de treinta cacógrafos mis segundones, tengo la ingenuidad de quererme académico y comendador de la Legión de Honor: es preciso que viva lejos de todo lo que es natural, entre los fantasmas que se titulan «el mundo». Necesito entonces, con las «relaciones» entre los hombres artificiales, la prudencia de no chocar con ellos por la belleza demasiado nueva e ingenua, por la verdad demasiado atrevida. Pero si esas rastreras ambiciones me turban ¿tendré verdaderamente necesidad de forzarme para evitar los méritos soberanos que perjudicarán mi deseo?

­A pesar de los obstáculos sociales, aunque todo contribuya a privar de ocio y a sumergir en la sombra las verdaderas grandezas, nosotros conocemos algunos trabajadores manuales, que valen tal vez por otros tantos intelectuales. ¿Se vanagloriarán muchos de nuestros políticos de una obra tan expansiva y tan duradera como la obra de Pablo, humilde carpintero de barracas extranjeras y fundador del cristianismo? Tres siglos antes de Pablo, Cleanto, jornalero que ganaba su vida tanto regando un jardín como amasando el pan, escribía un himno inmortal como la poesía y la razón. Tres siglos después de Pablo, Ammonio Sacca, esportillero, funda la más sutilmente radiosa de las escuelas de metafísica. Pero el ejemplo más brillante es tal vez el de Spinoza, obrero óptico que, débil, tuberculoso, muerto a los cuarenta y cinco años y, si puede decirse, moribundo toda su vida, halla tiempo para ser uno de los más raros eruditos de su siglo, para comenzar con su Tratado teológico-político la exégesis racionalista y para construir en su Ética, la más ordenada y la más potente de las obras maestras metafísicas.

Arte, ciencia, filosofía, amor: emociones y actividades que no son nobles más que al quedar desinteresadas. La voluptuosidad que experimento al darme no debe ser pagada por el que gusta de la voluptuosidad de recibir. Y lo que yo proclamo aquí es una nobleza necesaria, no un absurdo prejuicio social. No ignoro que existe un modo bajo y envidioso de despreciar a la cortesana, al artista de éxito, al sabio oficial; de encontrar, como se dice, que esas criaturas ganan fácilmente su dinero.

Muchos que profesan ese desdén hacia la cortesana o el rufián ¿no aprueban otros modos de ganar dinero sin producir  verdadera riqueza?…

La ciencia, el arte, la filosofía el amor son objetivos soberanos y, para emplear el lenguaje de Kant, finalidades sin fin. En esos dominios sobre todo se verifica la frase: «no se podrá servir a dos amos». El amor se da; lo que se vende no se llama ya amor. El artista, si piensa en alguna ventaja material, se separa de la belleza, cosa ingenua. El sabio y el filósofo no protegen la independencia y la sinceridad de sus investigaciones más que descartando de su actividad todo motivo interesado. EL que no llega a ese desinterés piensa en agradar a las gentes que poseen lo que él desea. Realiza el sueño banal del rico o del poderoso; no logra sumergirse hasta sus propias profundidades y hasta su originalidad verdadera. Se convierte en un obrero y en un práctico, o en un abogado y un apologista; no es ya el artista, el sabio, ni el filósofo. No soy yo quien exige de él como del amante o de la amante un trabajo manual; es la naturaleza. Puesto que ella no permite ni a los unos ni a los otros vivir únicamente en su ensueño, puesto que no les da de comer.

Se objetará tal vez que el débil tiene también necesidades materiales; y no es el sabio el que tiene la crueldad de imponer labores a los mutilados y de adaptarlos al trabajo para acrecentar el ocio y las riquezas de algunos seres intactos. Pero yo no llego a considerar como debilidades la belleza del cuerpo o la potencia del pensamiento. Y habría confusión en defender la incapacidad del poeta o del metafísico. Los espíritus más dotados son a menudo incapaces de plegarse a las reglas sociales y artificiales, locales y transitivas. ¿No es precisamente porque su sentimiento es más profundo que lo universal y lo eterno, porque están mejor adaptados a las leyes constantes de la naturaleza que los hombres «prácticos»?

Rechazando la vida mendicante de los cínicos y de algunos otros apostólicos, el subjetivista quisiera trabajar con sus manos. Ante ese deseo, el artificio social multiplica las dificultades. No hay trabajo remunerador para todo el mundo. Tengo que contar con los impuestos, con el beneficio que descontarán de mi trabajo el patrón y el capataz, con el beneficio que retienen, en hilos de mallas cada vez más estrechas, los mil intermediarios que acechan los frutos de mi producción y los objetos de mi consumo. ¿Es exagerado decir que los impuestos directos, las contribuciones indirectas, los intereses, los dividendos, la gorronearía del patronato, el parasitismo del comercio hacen pagar con diez horas de mi propia labor el objeto que ha costado al productor una hora de trabajo? Parece que el trabajador tenga que proveer no ya a sus solas necesidades, sino a las necesidades de diez hombre semejantes a él. Tomando el cálculo por otro extremo, se hallará tal vez que los rentistas, los accionistas, los propietarios, los patrones, los funcionarios, los comerciantes, los políticos, las prostitutas, los artistas pagados y los sabios oficiales no forman en la sociedad la enorme proporción de nueve sobre diez. Pero los gastos de algunas de estas gentes ¿no sobrepasarán sensiblemente las necesidades del sabio? Cada obrero útil ¿no tiene tal vez que subvenir más que a las necesidades de otros tres hombres; un soldado que manifiesta exigencias casi ordinarias aunque un poco derrochadoras; un funcionario que destruye tanto como tres seres sobrios; un accionista que no redondearía su abdomen si no exigiese más que seis veces la comida de Spinoza.

HAN RYNER, 1927
Revista Única, páginas 4, 5 y 6,
enero de 1928, Steubenville, Ohio, EEUU

Nota: la Revista Única fue una publicación del grupo Los Iconoclastas, redactada íntegramente en castellano. Es un número único que tenía la intención de visibilizar la encuesta internacional realizada por el grupo, durante el año anterior, donde escribieron pensadores libertarios de todas las latitudes. En ella colaboraron Max Nettlau, Federica Montseny, Carlos Malato, Emilio López Arango, Paul Reclús, Rudolf Rocker y Luigi Fabbri, entre otrxs. Fuente: www.federacionlibertariaargentina.org

Luigi Fabbri y Su «Movimiento» Anarquista (León Darío)

Luigi Fabbri y Su «Movimiento» Anarquista
(por León Darío)

«Hasta alrededor de 1890 no hubo anarquista que concibiera la anarquía de manera diferente a una estructura especial de organización socialista. La libertad de un ciudadano empieza donde termina la libertad de otro ciudadano , reafirmaba Piotr Kropotkin en el proceso de Lyon de 1882.» Fragmento de Luigi Fabbri en «Individualismo estirneriano en el movimiento anarquista» y publicado en 1903.

Yo, como anarquista individualista y desde el año 2022 respondo:
para nosotros, «herejes y desviacionistas» (como el nos llamaba) anárquico individualistas , la libertad de un individuo termina donde terminan sus ambiciones, sus deseos, sus objetivos, su auto disfrute, la belleza que contemplan sus ojos, su sed de conocimiento, el gusto que recorre su paladar, la excitación del contacto de su piel con otra piel,… en donde se detienen sus músculos y su cerebros, su fuerza, su coraje y su pasión…

En su mismo escrito Luigi Fabbri dice que «somos más o menos negadores de la autoridad» ¡Quienes fueron a hablar! Los mismos, anarco comunistas, que son fervientes antiautoritarios de gobiernos de derecha pero más laxos y tibios con gobiernos de izquierda; el grado de antiautoritarismo varía considerablemente en función del gobierno de turno; sabemos los pocos «individualistas estirnerianos» que vivimos en este estado que todas vuestras organizaciones anarco sindicalistas, sin excepción, están en buena parte compuestas y «dirigidas» (o «coordinadas», que os gusta más decir) por militantes de la izquierda social reformista española, como podemos observar en esas «movilizaciones» por «los derechos de los trabajadores» de los últimos años basadas en pelucas y batucadas y vaciando la calle de contenido combativo.
Luigi Fabbri nos llamaba desviacionistas concretamente en este párrafo (aunque esta estupidez se multiplicaba en otros fragmentos de su íntegro escrito):

«Algo parecido sucedió con el anarquismo, que hoy tiene a su alrededor muchas filiaciones de sus teorías; desviaciones y ramificaciones que se le atribuyen en lo que constituye la característica principal y necesaria de todas las doctrinas anárquicas: la negación del principio de autoridad…»

Luigi , de esta forma, le daba al anarquismo un cuerpo de doctrina y ese doctrina quedaba fundamentado el «movimiento anarquista»; despojando así al anarquismo de su eje principal y esencial, el Individuo y su libertad, la libertad individual y dotándolo de una colectividad en la cual la libertad del individuo es inexistente si no es en subordinación a una colectividad de iguales y «afines», la libertad tiene que ser única y estrictamente en la conjunción del colectivo. En la lógica de un anarquista de izquierda, un preso no puede hacer un agujero y abandonar el cautiverio hasta que el último de sus «afines» no pueda salir por ese agujero.

Nadie puede poner entre dudas la negación de la autoridad, de toda autoridad, por parte de quienes somos anarco individualistas; negamos toda autoridad y en ella también vuestra autoridad con vuestra fiscalización de lo que es ser o no ser anarquista, vuestra «igualdad» , esa inmundicia del «bien común» y vuestra eterna espera al advenimiento de ese fantasmagórico paraíso terrestre de la liberación de la humanidad.

La libertad de un anárquico individualista termina en el último latido de su corazón.

León Darío
mayo, 2022

Editorial #9 (Dardi)

Editorial#9
(por Dardi)

«Es necesario darle a este choque una ‘nota de eternidad’.»
Gunther Anders[1]

Han pasado más de tres cuartos de siglo desde que dos ciudades fueron arrasadas por la conflagración de una bomba atómica. No es mucho, quizás algunos aún lo recuerden, pero parece que el eslogan «Hiroshima está en todas partes» es difícil de entender profundamente. en todo lo que implica, más que nunca, tan contemporáneo.

Terminada la «guerra fría», ¿La historia no estaba concluida?  ¿El escenario global no se había estabilizado en un estado de paz perpetua, dejando fuera alguna «escaramuza» todavía ocurriendo en el «sur del mundo»?  La amenaza de una nueva guerra en Occidente parecía haber desaparecido, ¿O me equivoco? Parecía que la rivalidad militar entre los grandes bloques de poder ya no era tan explícita y comparable a la del pasado. Todo parecía evitar una situación de guerra directa entre varios estados. Al menos hasta hace dos meses. Ahora bien… Ahora bien… La situación quizás se les haya ido un poco de las manos. A pesar de esto, porque preocuparse por los arsenales atómicos, en el fondo no hay motivo para usarlos. ¿Qué importa que las armas nucleares continúan presentes, aumentadas, renovadas, modernizadas? De modo que, gracias a algunas innovaciones técnicas, no solo es posible una mayor velocidad en el transporte de las ojivas, sino que además la inteligencia artificial en este campo ha sustituido al humano. ¿Quién puede negarse a disparar artillería letal cuando quien toma la decisión es un algoritmo?

Al parecer, desde que este asqueroso torturador del KGB está en el poder, se ha autorizado la construcción de misiles nucleares, torpedos nucleares transoceánicos, misiles hipersónicos y armas nucleares de baja intensidad. ¿Realmente se puede descartar que el único propósito de este armamento sea la disuasión? El sentido común lleva a cada individuo racional a ser escéptico ante las amenazas planteadas por los representantes del estado ruso con respecto a la utilización de armas nucleares. En efecto, ninguno de los lados tendría que ganar. Pero, en el fondo, ¿quién esperaba que los cientos de miles de soldados rusos desplegados en la frontera con el territorio del Estado ucraniano la cruzaran para llevar a cabo una invasión “a la vieja manera”? Las señales estaban claramente presentes, dada la guerra que durante ocho años hizo estragos en los territorios de Donbass. Hubo alarmas pero, ¿realmente fueron escuchadas? ¿Cuánto crédito se le dio? Quizás una escalada del conflicto hasta el punto de considerar una guerra total no se descartaría del todo. El estado ruso, además, no es el único que dispone de un arsenal nuclear; ¿quién dice que en un hipotético escenario apocalíptico el propio zar el primero en apretar el botón rojo? ¿Quizás el mal necesario que hizo capitular a Japón en el 45′ podría ser considerado por la OTAN como la única solución posible para frenar el mal absoluto de hoy?

Como persona razonable, creo que es mucho más probable que todo esto no suceda. Independientemente de esto, incluso una pequeña posibilidad de que ocurra un desastre hace que la catástrofe esté presente en cada momento de mi vida. Presente en bases militares llenas de armamento a pocos kilómetros de mi casa. Como toda central nuclear, todo depósito de escoria, toda repugnante nocividad me pone en presencia de un trágico final. ¿Cómo lidiar con la amenaza permanente de eliminación no solo mía, sino de todo mi mundo? ¿Qué acciones podrían resultar excesivas en respuesta a la amenaza de aniquilación total?

de Dardi #9

[traducido por Clave de Fa durante el 2022]


[1] Günther Anders (12 de julio de 1902 – 17 de diciembre de 1992 Viena, Austria), importante filósofo e intelectual polaco de origen judío. (Fuente: Wikipedia). Nota de traducción

Editorial #8 (Dardi)

Editorial #8
(por Dardi)

Cualquier mutación sustancial del sistema técnico implica una transformación no solo del aparato productivo sino también del contexto social y cultural. Del mismo modo, este razonamiento podría ser aplicado a la inversa, pero en este caso, no hay ningún interés en discutir qué sucede primero y qué sigue como consecuencia. Lo importante es tener en consideración esta premisa. Cuando el paradigma a través del cual se gestionan los procesos productivos se modifica, esto tiene consecuencias también para quienes desean otro mundo.

Sólo para dar un ejemplo antiguo: el desmantelamiento de las grandes industrias y cadenas productivas ha reducido drásticamente la autonomía del trabajador. Los explotados se encontraron produciendo un objeto que aún no estaba listo para usar, pero un componente del que a menudo ni si quiera podían conocer la destinación. En consecuencia, la autogestión del trabajo devino en un propósito irrealizable (que es el «movimiento revolucionario» de una pieza de microchip o de un perno de tractor) y la huelga general tomó semblante de fantasma.

Hoy ese proceso llamado digitalización hace de la autonomía de los individuos una aspiración aún más imposible. Hasta ahora nada nuevo. Ya un punto de no retorno había pasado hace mucho tiempo, y la actual forma de dominación que caracteriza a lo existente sólo puede ser atacada y destruida en su totalidad, porque nada de sus características puede hacerse propio sin aceptar el complejo con el que se encuentra intrínsecamente relacionado.

Pero si el fin sigue siendo sustancialmente el mismo, el método para obtenerlo debe volver a discutirse y, si es posible, refinarse.

Hoy un proceso aparentemente inverso está aconteciendo. Ante la imprevisibilidad ambiental, así como los posibles conflictos geopolíticos, cada subunidad del sistema tecnoeconómico global, delimitada por fronteras estatales o por un área de influencia multiestatal, aspira a una mayor independencia. Esto se puede ver a partir del factor que inevitablemente sostiene y alimenta el sistema, a saber, la producción de energía y su gestión. La «diversificación» de fuentes, en particular el uso de fuentes renovables, va en esta dirección, pero quizás aún más significativo es el modo en el que la energía se almacena, transmite y redistribuye. Lo llaman “smartgrid[1]”, término que a partir de proyectos de investigación empieza a estar en boca de ministros y propagandistas corporativos. En esencia, esta configuración del sistema consiste en el desmembramiento de los grandes centros de producción, distribución y almacenamiento de energía en pequeñas unidades más independientes, pero al mismo tiempo comunicadas entre sí, de modo que una pueda suplir, si es necesario, las carencias de la otra. El enjambre de nuevos sistemas fotovoltaicos, hidroeléctricos, eólicos y geotérmicos, así como de pequeñas subestaciones o sistemas de almacenamiento (como estaciones de carga para coches eléctricos) forma parte de este modelo de desarrollo, a través del cual el sistema energético es capaz de asegurar un mayor nivel de homogeneidad en las diversas áreas de producción y seguridad en el suministro de consumo.

Obstruir este proceso capaz de garantizar una mayor estabilidad al sistema es altamente deseable. Lo que conecta estas «islas de energía», solo aparentemente autosuficientes, es lo que las hace funcionar. Un sistema cada vez más descentralizado y pulverizado requiere una intervención continua y un conflicto permanente. Actuar para ser peligroso debe difundirse exponencialmente de manera impredecible, a fin de que una serie de sabotajes sin tregua puedan minar la operatividad del sistema, dejando más espacio para el surgimiento de la sedición donde sea que la supervivencia cotidiana esté comprometida. Por lo tanto, cualquier organización estructurada resulta inadecuada. En su lugar, pequeños grupos de individuos autónomos, capaces de comunicar y transmitir conocimientos y habilidades, para que cada singular experiencia pueda ser un elemento de riqueza para un archipiélago de subversivos.

No hay programas ni recetas para el caos. Nada tan innovador, excepto que este enfoque ha sido adoptado recientemente por solo unos pocos individuos (por lo que se puede vislumbrar en este mundo de lo inmutable).

¿Qué podría pasar si se difundiera exponencialmente en cada lugar, más allá de cualquier frontera geográfica o cultural? Cómo hacer que esto suceda es quizás la principal pregunta que hay que hacer.

de Dardi #8

[Traducido por Clave de Fa durante el 2022]


[1] La red eléctrica inteligente (o REI; smart grid en inglés) se puede definir como la integración dinámica de los desarrollos en ingeniería eléctrica y en almacenamiento energético, y los avances de las tecnologías de la información y la comunicación (o TIC), dentro del negocio de la energía eléctrica (generación, transmisión, distribución, almacenamiento y comercialización, incluyendo las energías alternativas), permitiendo así que las áreas de coordinación de protecciones, control, instrumentación, medida, calidad y administración de energía, etc., sean concatenadas en un solo sistema de gestión, con el objetivo primordial de realizar un uso eficiente y racional de la energía eléctrica. (Fuente: Wikipedia).

Tic tac, tic tac… (vague verse sauvage)

Tic tac, tic tac…
(vague verse sauvage)

El sonido del tiempo al caminar
Un sonido que no puedes ignorar
Atados a la manecillas de reloj desde pequeños
Es así que poco a poco nos roban los sueños
Todo se esfuma como un humo espeso
Todo se convierte en atesorados recuerdos
¿O dime cuando fue la última vez que sonreíste?
¿Cuándo fue la última vez que lloraste a carcajadas?

Una vez más se vuelve a escuchar
Tic tac, tic tac
En ti está el disfrutar y hacer eso sueños realidad
O en solamente escuchar como pasa el tiempo
Tic tac, tic tac…

del blog Asilvestrados, disponible en PDF



Editorial (Dardi #7)

Editorial
(Dardi #7)

El fin de la epidemia se decretó con la invasión (en todos los sentidos) de los medios de comunicación por el fantasma de la guerra mundial. Al parecer, la memoria del «buen ciudadano» tiene la duración del tiempo que transcurre entre un noticiero y el siguiente. Si en la fila de Correos era necesario tener cuidado de no acercarse a la persona de enfrente para no recibir una reprimenda, ahora las invectivas contra las mascarillas y los pases verdes, devinieron «inútiles», componen un fastidioso zumbido que hasta la semana pasada tenía como referente los odiados «no vax». Pero de la «guerra contra el virus» a la «guerra» y basta, hay una continuidad de algunos factores que quizás no deban descuidarse: del clima de emergencia, al autoritarismo marcial, al predominio absoluto de la solución técnica a cada problema, al aniquilamiento del individuo en nombre de la comunidad.

A cada epidemia tecnológica le sigue siempre un periodo de carestía humana: después de meses de domesticación intensiva, las filas por un hisopado están pasando las filas de alistamiento. Por otro lado, después de dos años pasados entre cuarentenas, toques de queda, mascarillas y tratamientos experimentales obligatorios, ¿Qué podría imponer más poder a estos seres, que a duras penas pueden  considerarse individuos, sino la guerra?

Simone Weil escribió que «la guerra solo continuaría con la política en tiempos de paz, pero por otros medios». Es evidente que la guerra en curso, en el corazón de la civilización occidental, hace aún más obvio el enemigo capital que todos enfrentan cotidianamente. Ese es el enorme aparato administrativo, policial, técnico y militar con cualquier nombre que se identifique, ya sea fascismo, zarismo, socialismo o democracia. La guerra nos hace concientes de la época en la que sobrevivimos, de cómo la dominación técnica se ve ampliamente contrarrestada por los peligros de la devastación y el genocidio.

En este contexto, no faltan aquellos personajes sombríos que predican la pacificación en todos los aspectos de la vida; con sus sermones ciertamente no tienen el objetivo de despertar las conciencias del letargo, sino más bien adormecer y sofocar los conflictos que podrían responder a la guerra con la rebelión. La guerra implica muerte y devastación, historicamente es a menudo debido a estas consecuencias que han surgido motivos de revuelta, donde los insurgentes apuntaron sus propios fusiles hacia los opresores. No en vano, mientras el estado incremente la producción de armamentos y se impregna en misiones militares, invoca la paz y el acuerdo diplomático. Evocar el fantasma de la guerra tiene contraindicaciones que hay que mantener a raya. Si con la guerra el estado refuerza el propio poder, con la ilusión llamada paz se conserva al reparo de la insubordinación. Guerra y paz se alternan y sustentan en un círculo sin fin, así como el rebaño dócil y manso está pronto a transformarse en rebaño agresivo y depredador apenas el sentido cívico lo requiera. ¿Cómo sorprenderse?

¿Cómo se puede sentir todavía estupor de frente a la guerra, cuando casi la totalidad de las personas no han aceptado incondicionalmente sus síntomas en la era de la repugnante resiliencia? Cuando se está habituado a responder a la atención atrincherándose en casa para que no se difunda un virus, a exhibir un pase para sobrevivir a una existencia mercantilizada, a endosarse una máscarilla para trajinar en una sociabilidad enrarecida, ¿Cómo no entender que es también la propia existencia común la que provoca la locura de la masacre militar?

A pesar de una guerra nuclear a las puertas, una real amenaza hacia todas las formas de vida sobre la tierra, ruge el miserable enfrentamiento entre los que eligen obedecer a los que comandan. El mundo diseña el rostro de quienes lo habitan. Desde siempre existe, sin embargo, la posibilidad de barrer sus trazos. No quedarse desarmado ante sus sugestiones opresivas, sino apoderarse de las propias emociones, de los propios deseos, rompiendo los espejos de la servisumbre voluntaria, para reinventar una jungla exuberante donde reine el desierto de los tártaros.


de Dardi #7

ORGULLO… ¿DE QUE CLASE? (León darío)

ORGULLO…¿DE QUE CLASE?
(por León Darío)

¿En que extraña cabeza puede entrar el orgullo de vivir con la luz cortada y con la única iluminación de unas velas encendidas? ¿En que mente enferma puede encontrarse el orgullo de «adulterar» la leche con el agua para que los niños de la familia tengan toda la semana? ¿O «estirar» un paquete de macarrones durante varios días por no poder hacer más y que unos padres se queden sin probar bocado para que sí puedan hacerlo los más pequeños? (estas ahora citadas fueron mis circunstancias personales desde que ingresé en este mundo hasta ya desarrollarme en la adolescencia, circunstancias perfectamente extrapolables por entonces y hoy día a la realidad de millones de familias) ¿Dónde se ha visto el hacer de una forma de vida y presumir como «working class» el soportar a un déspota, psicopático y mierdecilla de encargadillo que se vale de su puesto de «responsable» para hacer de sicariato del patrón o del mando superior inmediato?, ¿el tener que tragar polvo entre las cuatro paredes de una fábrica llegando a casa consumido física y psicológicamente, o tener que funcionar con la velocidad de un robot y con la energía justa para cenar y meterse en una cama? Esto para los comunistas, los anarco comunistas y demás desviados mentales y masoquistas es el «orgullo de clase», el «working class» y el «Proletarian Pride» del que tanto presumen en sudaderas, camisetas y demás parafernalia. Orgullosos y vanidosos ellos son, de vivir en grandes colmenas, en hacer vida entre pandillas callejeras, drogadicción, casas de apuestas en cada esquina, narcopisos, …Para el comunista, tanto «dialéctico» como anarquista tu eres su compañero mientras compartáis esta nefasta situación…para ti quizás algo temporal e incluso accidental y con el objetivo de poder evolucionar y avanzar, en este caso toda una forma de vivir para el todo orgulloso de tener en su presente y futuro ese desvarío que llaman «conciencia de clase»… cualquier tipo de atisbo evolutivo como el mudar con la familia a una casa en el campo en donde los más pequeños, ¡o uno mismo! puedan vivir lejos de la inseguridad, de las drogas, de las pandillas, de la contaminación, de la insalubridad urbanita en definitiva… serán considerados por el «orgulloso proletario» como una traición, como un aburguesamiento; son quienes visten igual, como harapos , son los «revolucionarios» de barra de bar cutre y botellín, los de parque y porro, los panfletarios que reproducen eslóganes, los que conceptúan como tu «hermano proletario» a un tío a miles de kilómetros de distancia por el mero hecho de manejar una carretilla elevadora como la que manejas tu; aunque «tu hermano» sea un individuo entregado a una vida de drogas y consumo de prostitución. Quizás tu también manejes una máquina al exacto ritmo de un robot, tengas que enfrentarte al encargadillo de mierda, y llegues agotado a casa con la justa y precisa energía de entrar en la cama y dormir, todo por «deberes de familia» o subsistencia personal, pero en tu fuero interno lo interiorizarás como si de las labores de un prisionero en un campo de forzados se tratase, no sólo no te identificas en modo alguno con el «orgullo» de tus compañeros sino que trabajarás por tu propia revolución que es una revolución digna y gratificante de la que si que estar orgulloso, una revolución hacía el auto desarrollo y la potencialización personal en donde en todo momento esté la ruptura de esas cadenas de las que los demás hacen no sólo una forma de vida sino un orgullo… ¿de que clase…?

EDITORIALE(Dardi #9)

EDITORIALE
(Dardi #9)

È necessario dare a questo choc una “nota d’eternità”
Gunther Anders

Sono passati più di tre quarti di secolo da quando due città furono spazzate via dalla conflagrazione di una bomba atomica. Non è molto, qualcuno potrebbe ancora ricordarlo, eppure pare che lo slogan “Hiroshima è dappertutto” stenti a essere profondamente compreso in tutto ciò che esso comporta, ora che è, più che mai, così contemporaneo.

Finita la “guerra fredda”, la storia non si era conclusa? Lo scenario globale non si era stabilizzato in uno stato di pace perpetua, tralasciando qualche “scaramuccia” ancora verificatasi nel “sud del mondo”? La minaccia di una nuova guerra in occidente sembrava scomparsa, o sbaglio? Sembrava che la rivalità militare tra i grandi blocchi di potere non fosse più così esplicita e paragonabile a quella del passato. Tutto sembrava scongiurare una situazione di guerra diretta tra più stati. Almeno fino a due mesi fa. Ora beh… La situazione è forse un pochino sfuggita di mano. Nonostante ciò, perchè preoccuparsi degli arsenali atomici, in fondo non c’è alcun motivo di adoperarli. Che importa se le armi nucleari continuano ad essere presenti, incrementate, rinnovate, modernizzate? Così che, grazie ad alcune innovazioni tecniche, non solo è possibile una maggior rapidità nel trasporto delle testate, ma l’intelligenza artificiale anche in questo campo si è sostituita all’umano. Chi potrà mai rifiutarsi di azionare l’artiglieria letale, quando a prendere la decisione sarà un algoritmo?

A quanto pare, da quando questo schifoso torturatore del KGB è al potere, è stata autorizzata la costruzione di missili nucleari, siluri nucleari transoceanici, missili ipersonici e armi nucleari a bassa intensità. Si può davvero escludere che il solo scopo di tale armamentario sia di deterrenza? Il senso comune spinge ogni individuo razionale ad essere scettico nei confronti delle minacce esposte dai rappresentanti dello stato russo riguardo l’utilizzo di armi nucleari. In effetti nessuno degli schieramenti ne avrebbe da guadagnare. Ma in fondo, chi si aspettava che i centinaia di migliaia di soldati russi schierati sul confine con il territorio dello stato Ucraino l’avrebbero valicato per attuare un’invasione “alla vecchia maniera”? Segnali erano chiaramente presenti, data la guerra che da otto anni imperversava nei territori del Donbass. Allarmi ce ne furono, eppure vennero realmente ascoltati? Quanto gli venne dato credito? Forse un incremento del conflitto a tal punto da prendere in considerazione la guerra totale, non sarebbe del tutto da escludere. Lo stato russo per di più non è l’unico a disporre di un arsenale nucleare; chi dice che in un ipotetico scenario apocalittico sia proprio lo zar il primo a premere il pulsante rosso? Forse il male necessario che fece capitolare il Giappone nel 45’ potrebbe essere considerato dalla Nato come l’unica soluzione possibile per fermare il male assoluto di oggi?

Come persona ragionevole credo sia molto più probabile che tutto ciò non accada. Indipendentemente da questo, anche solo una minuscola possibilità che il disastro si verifichi rende la catastrofe presente in ogni singolo momento della mia vita. Presente nelle basi militari colme di armamenti a pochi chilometri da casa mia. Così come ogni centrale nucleare, ogni deposito di scorie, ogni ributtante nocività mi pone al cospetto di una tragica fine. Come rapportarsi con la minaccia permanente dell’eliminazione non solo mia, ma del mio mondo per intero? Quali azioni potrebbero mai risultare eccessive in risposta alla minaccia dell’annichilimento totale?

di Dardi #9

Abuso Infantil vs. Amor Infantil (Feral Faun)

Abuso Infantil vs. Amor Infantil
(por Feral Faun)

Un niño es regañado, restringido, obligado a cumplir con los horarios y las normas sociales, limitado, sobornado con recompensas y amenazado con castigos. Esto se llama amor. A un niño lo besan, lo acarician, lo juegan, lo tocan suavemente y le dan placer erótico. Esto se llama abuso sexual. Algo está obviamente torcido aquí.

Una de las principales dicotomías de esta sociedad es la dicotomía niño / adulto. No tiene base en ninguna necesidad real o forma natural. Es una concepción totalmente arbitraria que solo sirve para reforzar la autoridad.

Ciertamente, los recién nacidos necesitan ser alimentados y vigilados hasta que puedan comenzar a moverse por su entorno con cierta facilidad, firmeza y seguridad. Y a partir de entonces, sin duda es una amabilidad informarles de cualquier cosa que necesiten saber para evitar accidentes y relacionarse bien con su entorno. Pero la estructuración y la regulación que sufre un niño en nuestra sociedad no tiene nada que ver con las necesidades naturales o la amabilidad. Es la lenta destrucción de la libertad del niño bajo autoridad. Desde el momento en que un bebé nace, está en la mano firme de la autoridad. Casi siempre se ve obligado a alimentarse según un horario. Al principio, él / ella comienza a ver que el «amor» de la mayoría de los adultos es algo que debe comprarse con conformidad y obediencia. La sensualidad comienza a ser reprimida por la programación de la alimentación y el uso de pañales y otra ropa, incluso cuando son incómodos. El entrenamiento para ir al baño continúa el proceso. Y la amenaza constante de castigo infunde el miedo necesario para mantener fuerte el proceso de represión sensual.

Todo esto es el trabajo sucio de los padres. Lo que define a un «buen padre” es su capacidad para inculcar esta represión que los hace parecer los monstruos que son. Porque una vez que esta represión está bien comenzada, el niño puede moldearse fácilmente en lo que esta sociedad quiere. La escuela completa el proceso iniciado por el padre. Obliga al niño a lamentar la mayor parte de sus horas del día. La actividad sensual es heterosexual[1] durante este tiempo. Después de la escuela, los padres se aseguran de que los niños hagan la tarea. Este proceso generalmente continúa más allá de la pubertad. Todos estos años de represión y aquiescencia forzada a la autoridad convierten al niño en un adulto (más exactamente, un ground up[2]), lo que, en esta sociedad, significa un esclavo conforme, obediente y usualmente angustiado. Es la naturaleza de este proceso educativo lo que hace que la sociedad defina al amante de los niños como un demonio. Para el amante de los niños, un niño no es un bulto de arcilla para moldear a la voluntad de la autoridad. Es un dios, la manifestación de Eros. El amante de los niños fomenta la libre expresión de la sensualidad del niño y socava todo el proceso educativo. Y el niño, que aún no ha sido tan reprimido como su amante adulto, ayuda a romper la represión dentro del adulto. ¿Cómo podría una sociedad que requiere gruñidos reprimidos, conformes y obedientes tolerar el amor infantil?

Está claro quiénes son los verdaderos abusadores de niños. Los padres y las escuelas violan las mentes de los niños, forzando la culpa y el miedo, la conformidad y la obediencia a la autoridad sobre ellos, reprimiendo su sensualidad e imaginación, su éxtasis erótico salvaje. Pero los niños aún están menos reprimidos que la mayoría de los adultos. Su divinidad aún brilla con una belleza especialmente clara. Porque no son meras arcillas para moldear. Son dioses salvajes y danzantes. Aventurarse eróticamente con los niños es liberador tanto para los niños como para nosotros, los «adultos», que en realidad solo somos niños reprimidos. Es un gran golpe contra la autoridad y una expresión del paraíso. Porque todos somos dioses, y todo placer compartido es una hermosa expresión de nuestra divinidad. Así que peleemos contra los abusadores de niños reales, la familia, la escuela, la iglesia y toda autoridad, y compartamos el placer erótico tan libremente como podamos con los niños. Entonces podemos recuperar nuevamente nuestra propia infancia reprimida y convertirnos en los dioses de belleza y éxtasis que realmente somos.

Rants, Essays and Polemics of
(Diatribas, Ensayos y Polémicas de)
Feral Faun, 1987

(traducción anónima realizada durante el 2019, revisada por EdTS durante el 2022)


[1] En su inglés original Straight-Jacket – un término que se usa cuando una persona homosexual está rodeada por todos lados por personas heterosexuales en un entorno íntimo. Nota de traducción.

[2] Desde el principio, desde cero. Nota de Traducción.