La Luna y el Sol (Reflexiones en torno a la palabra “amor”)

La Luna y el Sol
(Reflexiones en torno a la palabra “amor”)

Si no puedo atraparla luna, ¿debe por eso convertirse en sagrada, ser para mí una Astarté? ¡Si yo pudiera tan sólo asirte, ciertamente no vacilaría, y si hallase un medio de llegar hasta ti, no me darías miedo!¡Eres lo inaccesible!, pero no seguirás siéndolo sino hasta el día en que Yo haya conquistado el poder necesario para alcanzarte, y ese día tú serás Mía: Yo no me inclino ante ti; ¡aguarda que haya llegado mi hora!

-Max Stirner

Amor con Mayúscula

El amor es una palabra tan trillada que hace evidenciar, como tantas otras cosas, mi escepticismo. Es que la oigo de la boca de los religiosos, los policías,  los políticos, los gobernantes, y eso me repugna. ¿Pero me repugna el amor? ¿Me repugna la intensa pasión del cariño en su más bella expresión de caos? Se ha hablado tanto de amor, se han escrito artículos y libros, se han hecho cosas ridículas y atroces en su nombre (como películas) que lo trasformaron en un ideal, poniéndole una “A” mayúscula y santificándolo, dándole un Espíritu propio y, siendo ahora, Amor sagrado, me disgusta, lo rechazo.

Pero yo rechazo el Amor tanto como ideal superior cual Hombre, Sociedad, Moral, Libertad… es decir rechazo la dominación que ejerciera sobre Mí si yo actuara bajo su interés… (No quiero ni pensar que sería actuar bajo su interés pero en su momento el movimiento hippie, o los New Age de ahora representarían esto que me refiero – con su insoportable relajación donde todo es paz y armonía, calma  y tranquilidad sinónimo de represión constante)… Entonces, Yo acepto, Yo deseo y me desenvuelvo y me entrego sin pensar, entonces yo amo pero con un interés propio de autosatisfacción, de encontrar placer en lo que soy –carne, espíritu- y no por un interés ajeno que me alejaría de mi misma.

El Amor como Ideal

Decir que todo es paz y amor, que uno tiene que ser comprensible, tolerante, que hay que calmarse y respirar, que debemos actuar por Amor -Amor a Dios, Amor al Prójimo, a la Humanidad, etc, etc,- es negarse a uno mismo la capacidad de expandirse y disfrutar en plenitud su vida a su manera. Es no poder ser propietario de eso que nos da placer, de eso que nos gusta y agrada – es no poder ser propietario de uno mismo, es no poder decir Yo soy Yo mismo, Soy Mi Cuerpo y soy lo que quiero y no lo que quieran de mí. En otras palabras es ser un oprimido amante de la opresión, es ser un dominado, un extraño en su cuerpo, un producto empaquetado, un ser político, un cristiano, un liberal o libertario, un moralista, un humano…

Lo que soy no se etiqueta ni se define porque no es un concepto. Lo mismo para Mi amor. Mi forma de amar nunca será igual, será tan variable como variables mis deseos y las intensidades de mis pasiones.

Y que se entienda, el problema no es la propiedad y ser uno propietario ¿Acaso una no es propietaria de sus decisiones, de sus deseos, de su cuerpo? El problema para mí es la inclinación, es la resignación y la servidumbre ¿Y que son las teorías del amor, como la monogamia, poligamia, la heterosexualidad o el amor libre más que intentos de definir lo indefinible? Y aceptarlas, reproducirlas, perpetuarlas ¿No es evidenciar otra forma de resignación? Que cada quien haga lo que quiera pero si pretendés bajo el nombre de la Anarquía teorizar sobre el amor estarás, tarde o temprano, doblegándome, moldeándome, regulándome, gobernándome.

El Amor Libre

Acá no hay dogmas ni doctrinas, no existe la mejor forma de amar, la manera correcta de hacerlo, o la teoría ideal de cómo se deberían desarrollar las relaciones entre individualidades anárquicas. No busco una vida acomodada en un ideal abstracto que está más allá de mi poder. Amo intensamente sin sucumbir ante un ideal, soy yo misma, con mi fuerza y mi poder para amar, acá y ahora, contra toda autoridad que me lo niegue.

Para el rechazo de contratos falaces de amor como el matrimonio, o la heteronormatividad no necesito del Amor Libre, porque lo que entiendo por amor de por sí es libre, porque el amor en su expresión de Yo amante, Yo amado es Mí expresión, el amor es Mío en tanto yo me funda, me agote en él y pueda usarlo para placer propio, y Yo, libre de poder hacer del amor Mi propiedad, amo. Amo y no niego que amar pueda ser tan cruel como bello el placer que produce la cálida sensación de ser acompañado y de ser amado. Amo y me entrego a ser amado; rompo el mito de que el amor para anarquistas es no poseer.

Yo quiero poseerte, hacer de vos mi propiedad al menos en el lapso de tiempo en que nuestros cuerpos se entrelazan, en el que descubro tu verdadero sabor entre fluidos que nos impregnan. Quiero tener poder sobre vos porque quiero que vos lo tengas sobre mí, quiero tocarte, morderte, pellizcarte, apretarte, quiero sentir todo tu peso sobre mí y doblegarme ante tus impulsos, tus movimientos y tus gemidos, quiero fundirme en vos y ser tuyo, ser tu propiedad – que en Mí te fundas y confundas, que me uses y me agotes, que saques de mi todo lo que quieras, y si existiera una pasión única en su intensidad seamos siempre nosotras – Yo para Vos y vos para Mi- a mí me encantaría ¿Porque habría de negarlo si en vos lo tengo todo y no necesito más?

El Amor indefinible

El amor es algo inexplicable, es tal vez como un fuego intenso ardiendo en los corazones que se aviva con las diferencias y los encuentros de placer, las charlas, las risas, las caminatas, las discusiones, el sexo y otros juegos. Es un fuego que perdura mientras los amantes quieran; si uno desiste la llama se apaga – he ahí la crueldad; pero la locura extática que provoca amar a otra persona, esa aventura desenfrenada no sabe de reglas ni teorías, ni se define en roles de géneros ni en identidades sexuales. Su máxima expresión es la penetración al caos.


CaJu
Invierno, 2018

(Del folleto Poyen y el Caos Primordial)

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Libertad Desenfrenada (Enzo Martucci)

Libertad Desenfrenada
(Enzo Martucci)

Stirner y Nietzsche tenían indudablemente razón. No es verdad que mi libertad termina donde comienza la de los demás. Por naturaleza, mi libertad tiene su fin donde se detiene mi fuerza. Si me desagrada atacar a los seres humanos o incluso si considero que es contrario a mis intereses hacerlo, me abstengo del conflicto. Pero si, empujado por un instinto, un sentimiento o una necesidad, arremetí contra mis gustos y no encuentro resistencia o una resistencia débil, naturalmente me convierto en el dominador, el superhombre. Si, en cambio, los otros resisten vigorosamente y devuelven golpe por golpe, entonces me veo obligado a parar y llegar a un acuerdo. A menos que juzgue apropiado pagar por una satisfacción inmediata con mi vida.

 Es inútil hablarle a la gente sobre la renuncia, la moralidad, el deber y la honestidad. Es estúpido querer restringirlos, en nombre de Cristo o de la humanidad, no pisar los dedos del otro. En cambio, uno les dice a cada uno de ellos: “Eres fuerte”. Endurece tu voluntad Compense, de cualquier manera, sus deficiencias. Conserva tu libertad. Defiéndete contra cualquiera que quiera oprimirte”. Y si cada ser humano siguiera este consejo, la tiranía sería imposible. Incluso resistiré a aquel que es más fuerte que yo. Si no puedo hacerlo solo, buscaré la ayuda de mis amigos. Si me falta fuerza, la reemplazaré con astucia. Y el equilibrio surgirá espontáneamente del contraste. De hecho, la única causa del desequilibrio social es precisamente la mentalidad de rebaño que mantiene a los esclavos propensos y resignados bajo el látigo del amo.

“La vida humana es sagrada. No puedo suprimirla ni en el otro ni en mí mismo. Y entonces debo respetar la vida del enemigo que me oprime y me produce un dolor atroz y continuo. No puedo quitarle la vida a mi pobre hermano, que padece una enfermedad terminal que le causa un terrible sufrimiento, para acortar su tormento. Ni siquiera puedo liberarme, a través del suicidio, de una existencia que siento como una carga”.

¿Por qué?

“Porque”, dicen los cristianos, “la vida no es nuestra. Dios nos lo dio y solo él puede quitárnosla”.

Bueno. Pero cuando Dios nos da vida, se convierte en la nuestra. Como señala Tomás de Aquino, el pensamiento de Dios confiere ser en sí mismo, realidad objetiva, para el que piensa. Por lo tanto, cuando Dios piensa en darle vida al ser humano, y al pensar en él, se la da, esa vida se convierte efectivamente en humana, es decir, una propiedad exclusiva de los nuestros. Por lo tanto, podemos alejarnos el uno del otro, o cualquiera puede destruirlo en sí misma. Emile Armand libera al individuo del estado, pero lo subordina más estrictamente a la sociedad. Para él, de hecho, no puedo revocar el contrato social cuando quiero, pero debo recibir el consentimiento de mis compañeros para liberarme de los enlaces de la asociación. Si otros no me otorgan ese consentimiento, debo permanecer con ellos aunque esto me perjudique o me ofenda. O, sin embargo, al romper unilateralmente el pacto, me expongo a la represalia y la venganza de mis antiguos camaradas. Más sociable que esto y uno muere. Pero este es un societarianismo del cuartel espartano. ¡¿Qué?! ¿No soy mi propio amo? Solo porque ayer, bajo la influencia de ciertos sentimientos y ciertas necesidades, quería asociarme, hoy, cuando tengo otros sentimientos y necesidades y quiero salir de la asociación, ya no puedo hacerlo. Debo, pues, seguir encadenado a mi deseo de ayer. Porque ayer deseaba un camino, hoy no puedo desear otro camino. Pero luego soy un esclavo, privado de espontaneidad, depende del consentimiento de los asociados.Según Armand, no puedo romper las relaciones porque me importa la tristeza y el daño que causaré a los demás si los privo de mi persona. Pero a los demás no les importa la tristeza y el daño que me causan al obligarme a permanecer en su compañía cuando tengo ganas de irme. Por lo tanto, falta mutualidad. Y si quiero abandonar la asociación, me iré cuando decida, tanto más si, al hacer el acuerdo para asociarme, les comunico a los camaradas que mantendré mi libertad de romper con ella en cualquier momento. Al hacer esto, no se niega que algunas sociedades tengan vidas largas. Pero en este caso, es un sentimiento o un interés percibido por todos los que mantienen la unión. No es un precepto ético como le gustaría a Armand. De cristianos a anarquistas (?) todos los moralistas insisten en que distinguimos entre la libertad, basada en la responsabilidad y la licencia, y la basada en el capricho y el instinto. Ahora es bueno explicarlo. Una libertad que, en todas sus manifestaciones, siempre está controlada, retenida, guiada por la razón, no es libertad. Porque carece de espontaneidad. Por consiguiente, carece de vida. ¿Cuál es mi objetivo? Destruir la autoridad, abolir el estado, establecer la libertad para que cada uno viva de acuerdo con su naturaleza tal como la ve y la desea. ¿Este objetivo les asusta, buenos señores? Bueno, entonces, no tengo nada que hacer. Al igual que Renzo Novatore, estoy más allá del arco[1]. En resumen, mi vida es variada e intensa precisamente porque no dependo de ninguna regla. Los moralistas de todas las escuelas en cambio afirman lo contrario. Exigen que la vida siempre se ajuste a una norma única de conducta que la haga monótona e incolora. Quieren que los seres humanos realicen siempre ciertas acciones y que siempre se abstengan de todos los demás.

“Debes, en cada caso, practicar el amor, el perdón, la renuncia a los bienes mundanos y la humildad. De lo contrario, serás condenado “, dicen los Evangelios.

“Debes, en cada momento, vencer al egoísmo y ser desinteresado. De lo contrario, permanecerás en el absurdo y la tristeza “, señala Kant.

“Siempre debes resistir el instinto y el apetito, mostrándote equilibrado, considerado y sabio en cada ocasión. Si no lo haces, te marcaremos con la marca de la infamia de los archis[2] y te trataremos como a un tirano”, Armand aprueba el juicio.

En resumen, todos quieren imponer la regla que mutila la vida y convierte a los seres humanos en títeres iguales que constantemente piensan y actúan de la misma manera. Y esto ocurre porque estamos rodeados de sacerdotes: sacerdotes de la iglesia y sacerdotes que se oponen a ella, creyentes y Tartufos[3] ateos. Y todos pretenden catequizarnos, conducirnos, controlarnos, frenarnos, ofreciéndonos una perspectiva de castigos y recompensas terrenales o sobrenaturales. Pero es hora de que el ser humano libre se levante: el que sabe cómo ir en contra de todos los sacerdotes y el sacerdocio, más allá de las leyes y las religiones, las reglas y la moralidad. Y quién sabe cómo ir hacia adelante más allá. Con todo hacia adelante más allá.

(Traducción: CaJu. Recuperado de: https://sites.google.com/site/vagabondtheorist/bare-fisted-atheism/unbridled-freedom-by-enzo-martucci)

[1] Si bien el texto original de Novatore al que hace referencia Martucci utiliza la palabra ‘arco’ pienso que hace referencia al griego ‘arje’, ‘arkhi’, ‘archí’, ser el primero, mandar (que denota superioridad), de ahí palabras como anarquía (sin gobierno) o arquitecto (que está al mando). Tal vez la expresión “más allá del arco” o “por encima del arco” (como uso Novatore en su ensayo – Al Disopra dell´Arco) hace referencia a lo que se relaciona con autoridad o elemento fundamental. (N.T)

[2] Del prefijo ‘archi’ – preminencia o superioridad: archiduque, archidiácono. (N.T)

[3] Persona hipócrita y falsa. (N.T)

Mi Anarquismo (Sidney E. Parker) — Con el Fuego en las Pupilas

En 1947, a los 17 años de edad, comencé a llamarme anarquista. Habiendo pasado unos tres años en el movimiento socialista, naturalmente concebí el anarquismo como una forma de comunismo. Cambié Bujarin por Bakunin, Kautsky por Kropotkin y Marx por Malatesta, pero el objetivo de la propiedad común seguía siendo el mismo, incluso si la […]

a través de Mi Anarquismo (Sidney E. Parker) — Con el Fuego en las Pupilas

NIETZSCHE – ¿ANTICRISTO? (S. E. Parker)

Nietzsche – ¿Anticristo?
(Sidney E. Parker)

(Todas las citas de Nietzsche, a menos que se indique lo contrario, son de la edición de El Anticristo publicada por Haldeman-Julius en 1930[1])

“Ha habido muchos grandes ataques al cristianismo, fuertes y efectivos en sus diferentes formas, y uno duda en distinguirlos por el superlativo ‘más grande’, pero si tuviera que usar este superlativo, especialmente con respecto a la pura fuerza explosiva. de una denuncia inspirada, debo aplicarla a El Anticristo de Friedrich Nietzsche… Uno no solo se impresiona intelectualmente, sino que se estremece y se va a las profundidades del espléndido y profundo fervor de su ataque “.

Es con estas palabras que el renombrado librepensador y editor estadounidense, E. Haldeman-Julius, comienza la introducción a su edición de 1930 del Anticristo. Que Nietzsche es anticristiano, es decir, contrario a la Iglesia cristiana, es evidente para cualquiera que lo haya leído. La pregunta que quiero hacerme, sin embargo, ¿es realmente anti-Cristo como él decía ser? Antes de dar mi respuesta, puede ser útil resumir brevemente la forma en que Nietzsche veía el cristianismo.

Nietzsche no se ocupa principalmente de las preguntas usuales con respecto a la datación de los evangelios cristianos, su consistencia o inconsistencia, o si Cristo existió o no existió. En otras palabras, la validez de la evidencia documental para el cristianismo. Tampoco se ocupa de los argumentos a favor o en contra de la existencia de Dios, aunque él se llama ateo. Adopta lo que él describe como un enfoque “psicológico” que gira en torno a la pregunta: ¿El cristianismo aumenta o deprecia la vida? El escribe: “

¿Qué es lo bueno? – Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.
¿Qué es lo malo? – Todo lo que proviene de la debilidad.
¿Qué es la felicidad? – El sentimiento de lo que acrece el poder; el sentimiento de haber superado una resistencia.
No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra; no virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento. Virtud libre de moralina).
Los débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer.
¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacía todos los fracasados y los débiles: el cristianismo.

Nietzsche argumenta que los ataques hechos contra el cristianismo hasta su tiempo no solo han sido tímidos sino falsos. El cristianismo es un crimen contra la vida y el problema de su “verdad” no tiene valor a menos que conduzca a una consideración de la validez de su moralidad.

El cristianismo intenta revertir la selección natural. El cristiano es un individuo enfermo y degenerado que trata de frustrar el curso natural de la evolución y quiere convertir lo antinatural en ley. Él busca preservar a los debilitados fisiológicamente, a los débiles, y fortalecer su instinto para preservarse mutuamente. Aquellos que no consideran esta actitud como inmoral pertenecen a la misma multitud enfermiza.

“El verdadero altruismo”, escribe, “exige el sacrificio por el mejoramiento de la especie; es duro, requiere vencerse a si mismo, puesto que acostumbra a sacrificar vidas humanas[2].

Él añade:

“Ni la moral ni la religión entran en contacto en el cristianismo con un punto cualquiera de la realidad (…).Causas puramente imaginarias (…) efectos puramente imaginarios. Relaciones entre criaturas imaginarias (…) una ciencia natural imaginaria, una sicología imaginaria (…) este mundo, de pura ficción, se distingue perjudicialmente del mundo de los sueños, en que desvalora, niega la realidad.

Toda religión nace del miedo, pero la religión cristiana es esencialmente producto de mentalidades servil. Los esclavos temían a sus amos y querían vengarse de su inferioridad. El cristianismo surgió de su resentimiento y tenía como objetivo socavar la confianza de las castas gobernantes mediante ideas de pecado y compasión inductoras de culpa. Era una doctrina niveladora como su descendencia socialista. El resultado de esta triunfante revuelta de esclavos fue la destrucción de los logros intelectuales del mundo antiguo. El método científico, el arte de leer, el sentido de la realidad, todo fue en vano. Fueron “sepultados en veinticuatro horas en virtud de un fenómeno natural ¡No destruidos por los germanos y otros pueblos groseros, sino arruinado por vampiros astutos, escondidos, invisibles, enemigos! No vencido, sino chupado…

Nietzsche pone fin al Anticristo con una acusación contra el cristianismo como “la única gran maldición, la única gran corrupción interior, el único gran instinto de venganza, para el cual ningún medio es bastante venenoso, oculto, subterráneo, pequeño; yo la llamo la única inmortal vergüenza de la humanidad.

A pesar de la ferocidad de la acusación de Nietzsche, sin embargo, su caso contra el cristianismo es incompleto. Como ha señalado Benjamin de Casseres: “El Anticristo… es una evasión. Fue un ataque tremendo -el más grande que se haya cometido jamás- contra el cristianismo, pero el cristianismo y Cristo son idénticos” (Bailo con Nietzsche[3]). Nietzsche, de hecho, deja a Cristo a la ligera, centrando su odio en San Pablo, a quien considera el verdadero fundador intelectual del credo cristiano. Nietzsche acusa a Pablo de sacrificar “al Salvador, clavándolo en su propia cruz”. Incluso culpa a los discípulos por poseer los “deseos más no cristianos de venganza”, como si las numerosas amenazas del infierno y la condenación atribuidas al Cristo del Nuevo Testamento pudieran interpretarse como cualquier otra cosa que no fuera un deseo muy cristiano de venganza. Más tarde afirma que estas amenazas fueron “puestas en la boca del Maestro” por “estas personas triviales”. Y en otro lugar se queja de que “El carácter del Salvador, sus enseñanzas, su forma de vida, el significado de su muerte e incluso la secuela de su muerte, fueron alterados hasta que nada en el registro ni remotamente se aproximaba a los hechos. ” Justo lo que era este supuesto “hecho” y cómo lo sabía difería del “registro” que Nietzsche no dice. De hecho, parece que aquí estaba contrastando su propia fantasía privada acerca de Cristo con la fantasía pública de la Iglesia.

La famosa afirmación de Nietzsche de que “había un solo cristiano y murió en la cruz” es otro ejemplo de la manera reverente con que se acercó al mito de Cristo. Incluso un nietzscheano tan ardiente como Oscar Levy admite que “aquí nos enfrentamos con una debilidad en la mente fuerte de Nietzsche que, con toda su profunda visión, era más un anticristiano que un anticristo y que tenía, desde su patrimonio ancestral, un remanente de veneración por el Salvador en su sangre”. (La idiotez del idealismo)

Pero hay más en la reverencia de Nietzsche por Cristo que la influencia de su acervo ancestral. Si se considera a “Cristo” como un símbolo de la “redención de la humanidad”, entonces Nietzsche habría sentido una gran afinidad con él, porque él también deseaba redimir a la humanidad con su evangelio del Superhombre a pesar de su declaración en Ecce Homo de que “La último cosa que yo pretendería sería ‘mejorar’ a la humanidad. Yo no establezco ídolos nuevos, los viejos van a aprender lo que significa tener pies de barro”.

Aquí, por ejemplo, está Nietzsche mesiánico en pleno vuelo:

“Ustedes solitarios de hoy, ustedes secesionistas, un día serán un pueblo: de ustedes que se han elegido a sí mismos surgirá un pueblo elegido, y de él, el Superhombre.”

“¡Verdaderamente un lugar de curación se convertirá la tierra! ¡Y ya se difunde un nuevo orden a su alrededor, un olor que trae salvación, y una nueva esperanza!” (Así Habló Zaratustra)

Esta tensión Salvacionista en el pensamiento de Nietzsche fue claramente expuesta en La Filosofía de Nietzsche por Georges Chatterton-Hill:

“Aquellos que representan al Superhombre como una encarnación del egoísmo están gravemente equivocados. No es su propio placer lo que el Superhombre busca, sino la justificación del Devenir eterno, que es el proceso eterno del mundo… la redención de la humanidad a través del sufrimiento, a través de grandes e intensos sufrimientos. Y de este intenso sufrimiento emerge precisamente ese objeto supremo y obra de arte que es el Superhombre, quien con sus obras justificará todo lo que es miserable y lastimoso en la vida, y lo elevará a un pináculo de belleza. El Superhombre modelado en la escuela del sufrimiento reflejará a su vez su propia gloria en la vida entera: y la vida vista en la maravillosa luz derramada sobre ella por la gloria del Superhombre será redimida, afirmada, santificada y justificada”.

Es una característica de todas las doctrinas religiosas y mesiánicas que exigen la sumisión del individuo a alguna entidad u objetivo supraindividual. El cristiano ve al individuo como un instrumento de su Dios, el marxista ve al individuo como un instrumento del Proceso dialéctico, y Nietzsche, a su vez, ve al individuo como un instrumento para la realización del Superhombre. Después de haber declarado “la muerte de Dios”, se obsesionó con el problema de encontrar un nuevo objetivo para “la humanidad”. Su respuesta fue la creación del Superhombre. Los ateos tendrían un nuevo dios.

Pero me preguntaría por qué mi vida debe ser “justificada” y “redimida”, “purificada” por el sufrimiento y la creación del Superhombre. Para mí, todo esto es simplemente la vieja basura cristiana con una nueva capa de pintura. Una de las razones por las que soy ateo es porque rechazo cualquier creencia que exige que la sirva. Quiero que mis creencias me sirvan. Si Nietzsche me dice que el cristianismo es un credo servil, un quejido permanente de aquellos que no son lo suficientemente fuertes como para enfrentar la realidad, entonces estoy de acuerdo con él. Pero si continúa diciendo que debo vivir mi vida para la venida del Superhombre, clasifico sus palabras en la misma categoría que hago con las de los cristianos y su Cristo: ¡una espeluznante mistificación! Vivo mi vida por mi bien, no por una meta establecida por otra persona y me trasciendo. Nietzsche mismo acertadamente observó que:

“El hombre de fe, cualquier tipo de ‘creyente’, necesariamente está subordinado a algo fuera de sí mismo: no puede postularse como un fin, y no puede encontrar fines dentro de sí mismo. El creyente en realidad no se pertenece a sí mismo, es solo un medio que necesita ser usado, y necesita a alguien para usarlo. Su instinto otorga el lugar más alto a una moral de abnegación, y todo dentro de él -su prudencia, su experiencia y su vanidad- lo incitan a abrazar esta moralidad. Cualquier tipo de fe es una expresión de abnegación y de extrañamiento de uno mismo… “Si Nietzsche se hubiera tomado en serio sus propias palabras y las hubiera aplicado a su propia fe, se habría liberado de toda religión. Entonces, de hecho, habría sido más que anticristiano, habría sido anticristo.

(Desde que escribí lo anterior, encontré el siguiente pasaje de otra obra de Benjamin de Casseres: La musa de las mentiras. Aunque De Casseres fue un ferviente admirador de Nietzsche, lo que escribe apoya mi tema:

“La doctrina de Nietzsche del ‘Eterno Retorno’ se ilustró mejor en él mismo, porque predicó el ideal del sacrificio y la vida por un ‘Más Allá’. Él fue el último gran cristiano. La voluntad de crear el superhombre, el Superhombre, le ordena a uno incluso sacrificar a sus amigos, dice Nietzsche en uno de sus aforismos. ¿No es esto el furor eclesiástico por excelencia? ¿No puedes ver al fanático encubierto en eso? ¿No podemos nosotros los nihilistas y los burladores ver el germen psicológico del nuevo Torquemada en esa admonición sacrificial: ¡el Eterno Retorno!? De hecho, fuiste un Retorno, o un baile, precursor Dionisiaco de una Inquisición”.

(Extraído de: https://sites.google.com/site/vagabondtheorist/bare-fisted-atheism/nietzsche—antichrist-by-s-e-parker)

[1] Las citas en esta traducción son de otras ediciones, ya que en español la edición nombrada no está. (N.T)

[2] Del libro La Voluntad de Poder. (N.T)

[3] I Dance With Nietzsche, 1936. (N.T)

MANIFIESTO DE LOS SEGREGADOS (El Grupo Edelweiss) + UN COMENTARIO DE SIDNEY E. PARKER

Manifiesto de los Segregados
(Grupo Edelweiss)

En la civilización actual, que transforma al individuo en un pequeño engranaje en la máquina social; en un mundo colectivizado y de rebaño, que casa sus nuevas mentiras con las viejas mentiras de la Iglesia y nos impulsa a cada uno de nosotros en nombre de Dios y la Sociedad, de un paraíso celestial y terrenal, a convertirnos en esclavos, a reprimir el particular y lo distinto que le da la naturaleza, y para identificarse en todo con todos los demás; en una humanidad degenerada que ni siente ni piensa, sino que actúa solo de manera sólida y automática, como sugieren sus líderes, y no tiene un objetivo egoísta fuera de un mini automóvil, una nevera, un bistec y un consejo; en tales circunstancias la personalidad desaparece, la originalidad muere, y no queda nada más que un robot que, después de haber sido alimentado y engrasado, no busca nada más.

Y esto es precisamente lo que quieren los sacerdotes y demagogos, los lobos que gobiernan hoy en lugar de las águilas y los leones que desafortunadamente han desaparecido. Lo que se necesita es un hombre que no sea ese hombre, sino el hombre, un títere que puede ser engañado y manipulado como quiera, utilizando las viles pero eficaces tácticas que el Gran Inquisidor de Dostoievski, “Hermanos Karamazov”, explica a Cristo en la prisión de SeviIla.

El plan tuvo éxito. Los hombres son eunucos[1]. Los apaciguadores han abandonado la lucha por la dominación espiritual y material exclusiva y han aceptado compartir el poder. Gromyko[2] y Nenni[3] ya besaron la mano del Papa. El Vaticano ha frustrado a sus propios malos actores como La Pira[4], el padre Balducci[5], y tipos similares, y se reconcilia con el comunismo. El Católico Smith y el Marxista Jones se han estrechado la mano. Y el nuevo Loyola de los “ejercicios espirituales” ya ha puesto al día la gran máxima que aceptarán los burgueses y los proletarios: “Es necesario creer que hasta el blanco que veo es negro si la jerarquía de la Iglesia así lo decide”.

 La vasta y sumisa misa, en la ilusión de obtener una vida fácil y protegida, deja que sí mismo sea guiado por la astucia, que pronto los conducirá al matadero de una guerra atómica contra el fanático coloso chino que asegurará el Los rusos, los estadounidenses y el Papa el señorío de la tierra. Pero todavía hay algunos hombres que no quieren ser guiados con correa, que no están contentos con las ideas prefabricadas que les proporcionan los pastores y que quieren seguir siendo árbitros de sus propias vidas. Es a ellos, conscientes o instintivamente descontentos, que lo hacemos. A ellos les decimos:

  1. No te conviertas en tonto. No confíes en las mentiras que te dicen los jefes de gobierno, iglesias, sindicatos y partidos, que hipócritamente declaran que actúan en interés colectivo cuando son sus propios fines personales, grupales y de clase a los que sirven.
  2. No votes. No elijas a maestros que te halaguen para obtener tu voto, pero cuando estén en el poder te pisotearán como serpientes y te explotarán como burros. No se organicen, sino que cada uno actúe solo o en asociación libre con unos pocos camaradas, iniciando así la disolución de un orden social basado en la obediencia y la docilidad de sus súbditos, y con su ejemplo despierten a los que están ahora ovejas, pero todavía tienen en ellas el impulso de vivir y pueden agregar su fuerza a su rebelión.
  3. Libérate de la influencia fatal de cada espectro social, moral, religioso y jurídico. Recuerde que el individuo es la única realidad que se mueve y se mantiene a flote en el mar infinito de la nada universal. Sobre el individuo no hay nada ni hay. Por lo tanto, ya no tiene que permanecer paralizado dentro de los estrechos límites de lo “permitido” y lo “prohibido”, pero puedo atreverme a usar su libertad en la medida de su poder y actuar como lo desee. que sabes cómo usar tus energías y estás dispuesto a enfrentar los riesgos inherentes. ¿No es mejor vivir por un día como un hombre libre que unos pocos años como esclavo?4)     Destruye el estado. Este es el peor enemigo del ego. “El Estado -decía Stirner- es siempre un estado, un orden destinado a paralizar mis movimientos, mi libertad, un poder supremo para mí, siempre inminente y amenazante”. Y Nietzsche agregó: “Estado lo llamo donde todos beben veneno, los buenos y los malvados, declaran que el lento suicidio de todos se llama ‘vida’. Por lo tanto, deshagan el Estado, y también el espíritu de rebaño, las costumbres, los prejuicios y todas esas otras influencias sociales segregadas del Estado que tiranizan al individuo. Date cuenta de que la anarquía individualista es la única manera de vivir de manera natural con el hombre cuando no es forzado a abandonarlo por sugestión, engaño o violencia. Utiliza todos los medios. -la decisión inflexible de un Corrado Brando, la temeridad heroica de un Jules Bonnot, las pruebas lógicas de un Max Stirner, para alcanzar el noble final de la liberación total. Estaremos a tu lado.

Este es el llamado que hacemos a los descontentos del mundo, los refractarios de cada país, lo “irreductible” en todas partes. Esta es la invitación que hacemos con la esperanza de que nuestras fuerzas, unidas libremente, tengan éxito en barrer con esta miserable civilización de bárbaros motorizados y al fin regresen a la naturaleza que ha creado al hombre para que permanezca tal o se supere a sí mismo, pero lo aplasta inexorablemente si degenera y se transforma en un robot. Para el movimiento anarquista individualista italiano:

Enzo Martucci
Celestino Pomodoro
Andre Chanel
El Grupo Edelweiss, 1965


Un comentario de S.E. Parker

Aprecio mucho el espíritu del “Manifiesto de los Segregados” y estoy de acuerdo con gran parte de lo que dice sobre el mundo en el que vivimos, pero no puedo estar de acuerdo con dos puntos que nuestros amigos italianos hacen.

  1. Con optimismo nos llaman a “destruir el Estado” y barrer “esta miserable civilización”. Es tentador creer que estas exhortaciones son más que ilusiones, pero yo, por mi parte, no puedo.
  2. No hay pruebas convincentes de que las ideas y aspiraciones anarquistas puedan atraer a más de una minoría de personas. Los autores del manifiesto se refieren a la “gran masa sumisa” sin explicar cómo puede dejar de serlo, y señalan a los “descontentos del mundo” como el objeto de su atractivo. Incluso las doctrinas que complacen a la mentalidad de rebaño, por ejemplo. las sectas socialistas puristas siguen siendo la fe de un puñado de fanáticos. ¿Por qué debería uno suponer que el enfoque individualista más exigente intelectualmente debería ser más exitoso para ganarse incluso a una “minoría masiva”?
  3. La característica sobresaliente de la mayoría de las personas a lo largo de las épocas ha sido su deseo de que sus pensamientos y acciones se hagan por ellos y siempre han estado dispuestos a dejar que algún grupo gobernante se haga cargo de esta tarea siempre y cuando no deslice demasiado sus rostros en la mierda. Pueden haberse rebelado contra los malos maestros, pero solo para poner a los buenos maestros en su lugar. Nunca se han rebelado contra los maestros como tales. Tampoco hay ninguna razón convincente para esperar que lo hagan.

Debido a esto, la autoridad existirá en cualquier tipo de sociedad concebible, ya sea que se trate de un Estado u otra cosa. Inevitablemente, las demandas de esta autoridad y las demandas de los individualistas chocarán y siempre habrá un conflicto permanente de intereses entre ellos. Es aquí donde la relevancia del anarquismo individualista existe como un análisis profético de la naturaleza de tal conflicto.

(Traducción: enemigodetodasociedad; retribuido del libro “Enemies of Society”; parte 1; pag. 103)

 

[1] Un eunuco es un varón castrado. (N.T)

[2] Andréi Andréyevich Gromyko (1909-1989)  fue un ateo, economista, diplomático, político y canciller soviético, presidente del Soviet Supremo de la URSS en las postrimerías del gobierno comunista. (N.T)

[3] Pietro Sandro Nenni (1891-1980) fue un político socialista italiano que participó en la Guerra Civil Española como comisario político de la Brigada Garibaldi, también ateo. (N.T)

[4] Giorgio La Pira (1904-1977) fue un político demócrata cristiano italiano opositor del fascismo de Mussolini.(N.T)

[5]  Ernesto Balducci (1922 – 1992) fue un sacerdote, editor, escritor e intelectual italiano, una de las figuras principales en la cultura del mundo católico. Cercano a demócratas cristainso e “izquierdistas” de la época.(N.T)

MAS ALLÁ DE LA AFINIDAD (CaJu)

Más Allá de la Afinidad
(CaJu)

Quiero hablar de la amistad más allá de la afinidad, tomando como partida un texto junto con un video de Archipiélago[1]  (Afinidad, Organización Informal y Proyectos Insurreccionales; Mas allá de la amistad). No quiero hacer enfoque en la Organización Formal/Informal/da igual, tal vez sí, en el concepto Organización.

Primero partir con que la amistad, para mí, es la afinidad en su mayor plenitud, que posee una mejor perspectiva de acción, entre anarquistas, que una afinidad sin un vínculo amistoso profundo.

Entiendo y comparto la afinidad como el encuentro entre dos o más individualidades (no demasiadas) que comparten el común de ciertas ideas, perspectivas de la realidad, métodos para incidir en ella y una cierta confianza espontanea o no, que genera la afinidad. Esto puede ser una definición de amistad pero está claro que los grupos afines pueden existir sin relaciones de sentimientos amorosos o cariños amistosos. Circunstancia última que tenemos que dejar a un lado porque lo más importante es la efectividad de la lucha contra el Estado y el Capital, no los sentimientos y pasiones con los cuales desarrollamos esa lucha…

Que se entienda mi sarcasmo, pero es que dentro de lo que se conoce como “movimiento anarquista” llega a ser tedioso su eterno debate de como  “organizar” la lucha, como incidir en la conflictividad social, como hacerlo de la manera más efectiva, etc, etc, etc,. Aunque la organización informal y los grupos de afinidad me parecen muchos más sincero (en relación al deseo común de querer vivir sin ser dominados ni dominar a nadie) que otro tipo de “organizaciones”, no me parece la manera más cualitativa de satisfacer nuestras ansias de libertad.

Y acá voy a uno de mis puntos, nuestros deseos de vivir una vida radicalmente distinta a la que vivimos en este orden social dominado por espectros como el Estado, el Capital, y varios más, es la que nos impulsa precisamente a eso (vivir de otra manera) y a destruir aquello que nos impide esa vida, y si dentro de las perspectivas de ataque y su calidad/efectividad contra lo que nos imponen no contiene aquello de lo que estamos hechos y queremos, para mí, pierde todo su sentido cualitativo. Me refiero a vivir la anarquía acá y ahora, que la pasión sin límites que contienen nuestros deseos y que intentamos expandir, se expandan también en nuestro campo de acción (ataque destructivo), en nuestras relaciones, en nuestro cotidianeidad, y que, precisamente, por ser pasiones indómitas, se cuestionen todo, incluso la más mínima forma de organización.

Ninguna actividad humana es posible sin organización, al menos si entendemos la organización como “la coordinación de los esfuerzos mentales y físicos que se consideran necesarios para lograr un objetivo”, dice Archipiélago, pero somos más que “actividad” y sobre todo “humana”, tenemos necesidades instintivas y deseos caóticos, no solo “objetivos” y “finalidades”. Entonces, lo que digo es que la definición anterior de Organización no me parece adecuada, o mejor dicho me parece muy humana. Y lo Humano es otro fantasma que impide reapropiarme de mi capacidad individual de crear mi vida como quiero.

¿La organización está  subordinada a lo que uno quiere hacer como señala Archipiélago? ¿O es al revés? Llevar todo al racionalismo humano es un problema, por no decir que es el mayor de los problemas, sino vean la civilización que nos rodea, la cual ¿querés destruir?

La anarquía niega toda autoridad y en mí, también, la autoridad de la razón o cualquier  otro fantasma que quiera gobernar mis deseos. Por eso, rechazo la Organización, porque aún quiero desenvolverme salvaje e instintivamente descubriendo a cada instante lo maravilloso de vivir mi mundo sin autoridad, es decir, quiero desenvolverme más allá de la razón, en anarquía.

Las amistades no son una organización en sí. La amistad es un vínculo apasionado que manifiesta y potencia nuestros deseos y necesidades de compartir, compartirnos, querer y ser queridos, y que, en un hermoso (sin) sentido anárquico escapa a las típicas relaciones sociales donde la amistad es una especie de tolerancia mutua que nos despista de nuestra condición de seres dominados y humillados – mostrando todo lo contrario, buscando y muchas veces encontrando una potencialidad expansiva de nuestros deseos ingobernables, los destructivos y los de vivir una vida en nuestros propios términos. Y eso no lo garantiza la afinidad – la afinidad garantiza el intento de una acción más o menos cualitativa en términos materiales de destruir la Realidad pero la amistad hace que esa acción sea maravillosa, apasionada y única en su grandeza porque entre las implicadas hay sentimientos profundos que avivan chispas de fuego en sus corazones, o sea, hacen de la realización individual de sus deseos su calidad porque saben además que una acción puede significar la última.

Yo no quiero organizar la lucha y la forma de hacerlo de nadie. Yo no busco compañeros, yo busco cómplices amigos porque hayo ahí la calidad en la ofensiva, porque en ellos encuentro el valor real de la vida intensa que deseo vivir y siento que ellos la encuentran en mí. Porque quiero la anarquía y la quiero ahora, en mi espacio y en mi tiempo, con los míos, más allá de mis limitaciones, más allá de la afinidad.

[1] El artículo y el video se pueden ver en: https://instintosalvaje.org/?p=12411

LA BESTIAL BELLEZA DEL AMOR (Apio Ludd)

La Bestial Belleza del Amor
(Apio Ludd)

(El siguiente texto fue escrito cuando estaba locamente enamorado de alguien que no sentía lo mismo conmigo. Es una expresión de mis sentimientos en el momento y debe leerse como tal y no como una declaración final sobre la naturaleza del amor)

Cuando uno está enamorado, se desata una tormenta de fuego, una tormenta de intenso deseo que es una forma de locura. Esta vasta y expansiva pasión es menospreciada en esta sociedad. Lo que se llama “amor romántico” (un nombre inapropiado y un abuso del término “romántico” si este término puede también aplicarse a uno como Byron[1]) es pablum[2] sentimentalizado para bobos mediocres. Este carece de la intensidad y la crueldad que dan al amor verdadero y apasionado su filo.

Dado que la crueldad de esta pasión es una crueldad amorosa, no quiere herir simplemente por el bien de hacer daño. Más bien es cruel en su determinación de realizarse si eso es posible. Por lo tanto, así como este amor no es sentimentalmente romántico, esta crueldad no es Sadean[3]. Sade * retrató una crueldad que era sexual y dirigida a la realización del deseo, pero este deseo y, por lo tanto, esta crueldad no tenían amor. Si bien algunos de los personajes de las novelas de Sade fueron retratados como individuos únicos, no trataron a sus víctimas como tales o parecen particularmente interesados ​​en conocer a cualquier otra persona como tal de una manera profunda e intensa. Se describen como que solo quieren dos cosas de los demás: en primer lugar, la gratificación sexual y, en segundo lugar, la ganancia material que facilita la búsqueda de la primera. La idea de que el Otro también puede ser un individuo completo que uno puede desear encontrar y disfrutar en su plenitud le falta a Sade. Lo más cerca que Sade llega a esto es el mutuo interés propio de amistad entre las personas que reconocen el mismo tipo de sexualidad cruel y sin amor entre sí y se dan cuenta de que pueden ayudarse mutuamente a cumplir estos deseos. Es interesante notar que esta sexualidad ultra egoísta y sin amor termina convirtiéndose a veces en una sexualidad cuasi comunista (aunque solo dentro del círculo de aquellos que comparten esta forma de sexualidad, aquellos que están fuera de este círculo solo pueden ser sus víctimas) como en el Sodality en Juliette o en el consejo de Madame de Sainte-Ange a Eugenie para cojer a cualquiera que desee cojerse sin importar quiénes son.

El egoísmo del amor apasionado es un tipo diferente de egoísmo. Desea al Otro como un ser total, como un individuo singular. Si bien ese deseo ciertamente no puede encajar bien en la sociedad capitalista, tampoco se puede comunizar, porque su base está en los individuos como seres únicos. Su crueldad se niega a dañar a la persona amada porque quiere tener a la persona amada en su totalidad, no solo como parte de la persona amada. Esto no es menos cruel que la lujuria de Sadean, posiblemente sea más, porque tal pasión quiere consumir completamente al ser amado y ser consumida por ella. Pero esta crueldad no se deshumaniza como la de la lujuria sadeana (las víctimas de las novelas de Sade nunca se presentan como individuos humanos), sino que es la determinación de tomar plenamente la singularidad del Otro en uno mismo…

Mi propia pasión actual muestra otro aspecto de la crueldad del amor apasionado. No veo cómo puedo cumplir esta pasión, cómo puedo llevarla a término. Sin embargo, deseo esta intensidad, esta tormenta de fuego que puede ser más bella y atemorizante que la más intensa de las experiencias psicodélicas, que estoy dispuesto, de hecho, determinado a hacer lo que sea necesario para mantener viva esta pasión. Por lo tanto, soy cruel conmigo mismo debido al amor apasionado.

Algunos temerán la asociación del amor con la crueldad así como algunos temen la asociación del juego con la violencia. Pero el amor sexual apasionado difiere de la amistad porque se basa en la diferencia y en una forma poética de conflictividad. La amistad surge de un reconocimiento de similitudes, de intereses mutuos. Por supuesto, los amigos también disfrutan de la singularidad del otro, las diferencias entre ellos, pero esta no es la base de la amistad. En el amor, por otro lado, es precisamente la diferencia lo que fascina, este otro único que es lo que uno no es. Es por eso que esta pasión adquiere la forma de un deseo de ingerir, consumir a la otra y ser consumido por ella. Es un deseo de aumentar la riqueza del propio ser. Pero, al mismo tiempo, cada uno intenta mantenerse separado del otro. Y cada uno desea que el otro también mantenga su distinción… Entonces el amante es su propio adversario y también el de la persona amada. Es este conflicto inherente en el amor apasionado -este conflicto dentro y entre amantes- esa es la fuente de su forma única de alegría y placer.

Cuando un amante se pierde en el otro, este conflicto termina. El amor pierde su pasión y se convierte principalmente en un hábito de comodidad y pereza. Esto es muy diferente de la situación en la que los amantes también se hacen amigos (o los amigos se convierten en amantes). En esta última situación, se pone en juego una nueva dimensión. El disfrute apasionado de la diferencia, de la alteridad, baila con el disfrute más razonable de intereses mutuos, proyectos compartidos, los placeres de las vidas compartidas; una dialéctica de intensidad y facilidad, ardiente pasión y ternura. Toda la crueldad sigue ahí, pero mezclada con la camaradería.

Negar la crueldad es rechazar la pasión, la intensidad de estar enamorado. El acto del amor físico refleja esta crueldad y el conflicto en que se basa. Hacer el amor se asemeja a luchar o forcejear. Cuanto más apasionado es, más violento se vuelve. Agarrar, pellizcar, arañar, morder todo entra en juego en el intento físico de ingerir al otro. Pero compare esto con el sexo como se describe en la pornografía: los cuerpos apenas se tocan, excepto en la medida necesaria para el contacto del orificio genital. Esto no se trata de pasión; se trata simplemente de echar un polvo – el Otro es solo un medio para masturbarse. En Sade, hay una crueldad apasionada, pero no tiene amor. Si el otro es una víctima, simplemente es violado y torturado hasta la muerte, sin conflicto, solo dominación total. Si el otro es un compañero, entonces cada uno se somete a los caprichos del otro, pero aún sin el conflicto, la maravilla, la tormenta, el amor. La crueldad y la pasión de Sadean son, por lo tanto, tan egoístas, de una manera contradictoria y solipsista que se expresan solo de la manera más fría y calculada. Tan monstruosa como la lujuria de Sadean puede ser, su violencia no se puede comparar con la del amor apasionado. La lujuria sadeana puede destruir a los pasivos, débiles y sacrificados, pero no destruye civilizaciones, devora galaxias ni transforma las mentes en ardientes tornados de deseo. Sade escribe sobre la expresión civilizada de la lujuria animal. El cálculo frío es el aspecto civilizado; el cruel desenfreno es el aspecto animal. Sade tiene razón al señalar que los seres humanos son animales y que, por lo tanto, nuestra sexualidad es la sexualidad animal. Pero es igualmente importante reconocer que no somos esencialmente animales instintivos. Nuestras relaciones e interacciones no están genéticamente determinadas. Esto es lo que hace que todas las bizarras permutaciones sexuales descritas por Sade, así como las diversas formas que llenan las páginas de las revistas pornográficas sean posibles. También es lo que hace que la batalla explosiva del amor apasionado sea posible e incluso deseable. Podemos ir más allá de echar un polvo y también más allá de la crueldad de la lujuria de Sadean; podemos aprender a desear la diferencia totalmente inaccesible, la unicidad intocable, del otro con tal intensidad y pasión que nos esforzaremos para tocar esta singularidad, para tomar esto otro dentro de nosotros mismos y para penetrar en este otro. Este deseo es lo que siento como amor apasionado y erótico. Es una locura, una locura que te pone al borde. Y es una alegría sin la cual no valdría la pena vivir.

Es en términos de la naturaleza conflictiva del amor apasionado que el placer que se encuentra en el amor no correspondido se puede entender mejor. Cuando el amor no es (o no puede ser) mutuo, el conflicto entre el amante y el amado está en un punto máximo que puede, para el amante, añadir más combustible al fuego de lo que lo haría la pasión mutua. Uno se enfrenta con lo imposible, con lo que no puede ser, y esto es precisamente lo que uno quiere. Una especie de locura prevalece, un conflicto interno que hace trizas al amante, pero que el amante no cedería a cualquier precio. Para estar contento, feliz, satisfecho… pero sin la pasión, la intensidad, el conflicto… sin el amado… esto el amante no podría tolerar, porque una mente y un corazón tan inflamados encontrarían insoportable la mediocridad del sentimiento provocada por apagar la llama. Mejor es la alegría angustiada de amar a este maravilloso Otro.

Cuando hablo de la diferencia como la base del amor apasionado, quiero dejar claro que no estoy hablando de género. Es cierto que la persona que amo es una mujer y esto juega un papel en mi atracción, pero no es la causa de mi amor apasionado por ella. Después de todo, no me atraen todas, ni siquiera la mayoría de las mujeres (y me he sentido atraído por ciertos hombres). Si la diferencia de la que he estado hablando fuera superficial, me enamoraría de las categorías, no de las personas. La diferencia de la que hablo es la singularidad de la persona amada, lo que ella es que nadie más podría ser. Esto es imposible de describir con palabras: solo el lenguaje poético puede comenzar a coquetear con la comprensión de esta diferencia, del mismo modo que solo el lenguaje poético puede acercarse a expresar los sentimientos reales de esta pasión maravillosa, esta hermosa relación de confrontación que conocemos como amor. El uso poético del lenguaje tiene una inutilidad comparable a la inutilidad del amor. Uno no puede escribir contratos poéticamente de la misma manera que uno no puede contraerse para estar enamorado. Esta es la razón por la cual el matrimonio y otras formalizaciones del amor son absurdas. Lo que tratan de formalizar no se puede formalizar, porque es una pasión, una tormenta que golpea de repente y puede terminar igual de repente. Es cierto que la voluntad consciente de uno puede afectar las propias pasiones e incluso, hasta cierto punto, dirigirlas, pero no puede controlarlas por completo, y la imprevisibilidad sigue siendo parte de la maravilla del amor apasionado. En la intensidad del deseo que se encuentra en el amor apasionado, el fuego del salvajismo humano arde brillantemente.

*Eso no es completamente cierto. De hecho, en Juliette, parece existir un amor genuino y egoísta entre ciertos personajes. Sin embargo, la mayoría de las relaciones sexuales en sus libros no implican tal amor.

(Extraído de http://resoluteplay.blogspot.com/)

[1] Lord Byron, fue un poeta inglés y una de las mayores personalidades del movimiento romántico. (N.T)

[2] Pablum es un cereal procesado para bebés equivalente al “Nestum” de Nrstle tan conocido en Argentina. (N.T)

[3] Perteneciente o relativo al marqués de Sade (1740-1814), novelista francés, o sus escritos, particularmente sadomasoquista erótico. (N.T)